viernes, 3 de junio de 2011







Louise L. Hay en su libro “Tu puedes sanar tu vida”, explica que muchas de nuestras ideas son limitantes y bloquean nuestras opciones de abrirnos a la prosperidad, por estar relacionadas con carencia y necesidad.



Dice que es importante agradecer todo lo que tenemos y bendecirlo con amor. Eso lo hace crecer y permanecer en nuestra vida.

También explica muy bien el concepto de merecer. Todos merecemos lo mejor que la vida puede poner a nuestro alcance y en el universo hay suficiente para todos.

Una parte que me gusta mucho, es que dice que cuando alguien nos quiere dar algo, ya sea un presente, reconocimiento, un elogio, o hacer una invitación, lo podemos recibir con alegría y placer, con amabilidad, con una gran sonrisa y un enorme “gracias”.

En eso estaba cuando recibí un correo de Cece con la siguiente nota:

“Dice el libro del buen Karma que no debes decir “de nada”, porque es como si minimizaras lo que haces con buena intención”. Luego añadió: “En ingles se dice “your welcome”, que es “bienvenido”.

Esto me hizo reflexionar, que efectivamente, nos enseñaron a contestar el “gracias” con un “de nada”, o “no es nada”, o “no tiene importancia” y creo que es cierto, es como quitarle valor a lo que hacemos o damos con la intención de ayudar a alguien o simplemente de demostrar nuestro afecto.

Lo damos de todo corazón y con la mejor intención de que sea útil, agradable y quizá valioso para esa persona.

Por eso, creo que tiene razón cuando dice que un “gracias”, lo podemos contestar de otra forma, que no minimice o desvalorice ese acto de amor que realizamos.

Porque dar, es un acto de amor tan valioso como saber recibir, aceptar con gusto lo que otros nos ofrecen con buena intención. Damos algo y en reciprocidad, recibimos algo. Dicen que el agradecimiento se puede demostrar de muchas formas: con una mirada, con una sonrisa, con un abrazo, con un gracias.

Dejemos de lado el exceso de modestia, las frases como “no te hubieras molestado” bien pueden quedar a un lado para decir solamente “Gracias”.

Y del otro lado, cambiar la forma en que contestamos a un “gracias”. En lugar de decir “de nada” o “no tiene importancia”, podemos decir que lo hacemos con gusto, que deseamos que le sirva o ayude, que esperamos que sea un bien, que sea útil, en fin, debe haber muchas otras frases que cambien el protocolo que aprendimos en nuestra infancia.

Porque las palabras tienen un significado que va mas allá de la educación o las buenas costumbres. Las palabras tienen poder, tienen un valor y debemos aprender a reconocerlo.
Las palabras llegan a nuestros oídos, pero su significado va mas allá de nuestra mente consciente, hasta nuestro subconsciente, a nuestras emociones.

Al fin de cuentas, el valor de las palabras está en el significado que le damos cuando nos comunicamos con otras personas y en ellas reflejamos nuestras creencias.

En la medida en que aprendemos a generar pensamientos positivos y cambiamos nuestra forma de expresarlos, reforzamos nuestras creencias más profundas.

Podemos hacernos conscientes del uso que le damos a las palabras, de su significado, de lo que representan para cada uno de nosotros.

Decir gracias nos permite hacer patente nuestra gratitud. Saber agradecer y valorar lo que tenemos ahora, nos ayuda a mantenerlo y mejorarlo. Abrimos nuestra mente y nuestro corazón para recibir más, porque merecemos más, somos dignos de recibir, de tener, de disfrutar todo lo que el mundo tiene para nosotros.

De ahora en adelante, valoremos esos actos de amor que consisten en dar, en compartir lo que tenemos, con otras personas. Ya sea que lo necesiten o que sea nuestro deseo darlo. A un gracias, contestemos “con mucho gusto”, o “es un placer”, o “deseo que te sirva, que te guste, que te sea de utilidad”.

Que tengas un gran día.

martes, 12 de abril de 2011

REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO "DIOS VUELVE EN UNA HARLEY", PARTE 2

Continuamos con las reflexiones del libro. La siguiente frase me gustó mucho. “Intenta no pensar en función de pecados. Estás aquí para aprender, no para atormentarte con el sufrimiento pasado. Olvídate de todo eso, limítate a vivir este preciso momento, e intenta amar lo que ves.” Totalmente de acuerdo. Estamos aquí para aprender y si en algún momento rompemos una regla por las razones que sean, más que el sentimiento de culpa, lo que nos sirve es reconocer nuestra responsabilidad, porque a partir de esto es que aprendemos del error. Las reglas nos ayudan a establecer el comportamiento deseable y aceptado por la mayoría de las personas con las que convivimos. Existen reglas de carácter universal, como “no mataras” o “no robaras” y que todos entendemos como buenas y válidas. Existen otras reglas cuyo cumplimiento es deseable, pero que al final depende de la decisión de cada persona si la cumple o no. Por otro lado, también mantenemos reglas que ya no aplican ni se justifican, ya sea porque han pasado muchos años o por que han cambiado las cosas. “Cuida de ti misma ante todo y sobre todo. Pues tú eres yo y yo soy tú, y cuando cuidas de ti, cuidas de mí. Juntos nos cuidamos uno al otro.” No se trata de ser egoísta, se trata de valorarnos a nosotros mismos porque somos la mejor persona que podemos ser en este momento. Cuando te amas y te aceptas tal como eres, te procuras lo que necesitas y haces lo necesario para estar bien. Si tú estas bien, entonces puedes ayudar a las personas que quieres o compartir lo que tienes con otras personas. “Lo esencial es ser honesto con uno mismo, para que nada ni nadie te intimide” Cuando te aceptas tal y como eres, no tienes que esforzarte por aparentar que eres de tal o cual manera. Simplemente eres tú mismo, eres auténtico y las demás personas lo perciben y te aceptan tal como eres. “Cuando sepas con exactitud quien y que eres, con todos tus defectos y cualidades, entonces no tendrás que gastar tiempo y energía tratando de ser distinta. El siguiente paso será aceptar tus defectos y ahondar en tus virtudes, y amar todo lo que constituye tu persona”. Esto representa aceptarte tal y como eres, amarte a ti mismo, tal y como eres. Reconocer tus virtudes y habilidades para desarrollarlas; reconocer tus defectos y aceptarlos. Si los puedes cambiar, adelante, es tu decisión. “Esto era el verdadero amor, la clase de amor que siempre habías estado buscando y que había estado en mi misma durante todo ese tiempo”. “Lo único que tenía que hacer era verme a mí misma tal y como era, quererme por lo que era y luego, simplemente, compartir ese amor”. Cuando aprendes a amarte a ti misma, tal y como eres, ese amor que hay en tu interior, crece y crece sin medida. Podemos hacer crecer ese amor y llenarnos tanto de él, que podemos compartirlo con las personas que nosotros queremos. Para nosotros mismos, somos la persona más importante del universo, solo tenemos que aprender a querernos tal y como somos. “Amor en su forma más pura. Esa clase de amor que tan solo quiere expresarse, que no pide nada a cambio.” “Me invadió un amor magnánimo para mí misma. No importa que aspecto tenía o que conseguía en la vida ¡Me quería a mi misma!” Este es el primer gran cambio que necesitamos lograr. Entender que el amor nace de nosotros mismos y empieza por amarnos a nosotros mismos, sin condiciones, sin limitaciones. No te criticas, no te regañas, en lugar de eso te amas y te apoyas en todos tus proyectos. Si te equivocas aprendes, si lo logras, ¡disfrútalo! “Tienes que actuar de corazón – dijo – Se tu misma, sin más. Utiliza tu verdadera personalidad. Empieza por las cosas con las que de verdad disfrutas, hazlas cada día, varias veces al día si te apetece. Ponte la ropa con la que te sientes más a gusto. Se tú misma. Escucha la clase de música que de verdad te conmueve. Confía en que tu cuerpo te diga que comer en vez de seguir una dieta demencial.” Que maravilloso es poder hacer lo que uno siente. Darte permiso de ser tu misma sin más, experimentar la vida en toda su maravillosa extensión, ser consciente de cada detalle, disfrutarlo por el simple hecho de estar vivo. Vestirte bien, pero a tu gusto, para gustarte a ti misma antes que a los demás. Darte permiso de vivir a plenitud cuando las circunstancias te lo permiten, porque nunca sabes cuándo vas a enfrentar una pena o un dolor. “Me sentía bella y sexy simplemente por el hecho de existir. No me importaba como me clasificarían los demás, y aquella era una sensación maravillosa.” Te amas y te aceptas tal y como eres, te sientes bella y sexy y lo proyectas de una forma tal, que los demás lo perciben. No importa cuánto pesas, tampoco importa compararte con nadie, el amor es tuyo y puedes hacer lo que quieras con él. ¿Qué cosa más hermosa puedes hacer, si no es compartirlo? “La vida se había convertido en una aventura muy apasionante. Eran muchas las cosas que habían cambiado pero, sobre todo, era yo la que había cambiado.” Esta es la frase con la que cierra el libro. Finalmente se da cuenta de que es ella misma la que ha cambiado, cambió sus ideas, sus pensamientos y esto la llevó a cambiar su forma de vivir.

viernes, 25 de marzo de 2011

REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO "DIOS VUELVE EN UNA HARLEY"


Descubrí este libro gracias al blog de Cece. Se llama “Recomendaciones de Cece” y se encuentra en la siguiente liga: http://recomendacionesdecece.blogspot.com/

El libro es “Dios vuelve en una Harley”, de Joan Brady, está interesante y se puede leer de corrido en 2 o 3 horas. La protagonista se llama Christine, tiene 37 años y es enfermera.
Lo que me gustó de este libro son las lecciones de vida que contiene en explicaciones y frases que te hacen reflexionar y que quiero compartir con ustedes.

Todas las frases extraídas del libro están entre comillas.

“No existen las coincidencias, todo lo que sucede es parte del fluir universal”.

Dicho de otra forma, todo lo que sucede en nuestra vida, sucede por algo. Siempre hay una lección de vida, algo que tenemos que aprender, tanto de las cosas buenas como de las no tan buenas. Si nos damos cuenta de esto, sabemos que podemos elegir como reaccionar frente a las circunstancias que nos tocan en la vida, con qué tipo de energía las vamos a enfrentar.

Tenemos dos opciones, trabajar apoyando lo que queremos o dejar que sean los demás los que decidan. Podemos elegir trabajar para lograr nuestros objetivos, para salir adelante, porque aún las peores circunstancias terminan por pasar. Esto en lugar del abandono y la desidia. Tú eliges, incluso cuando no haces nada, estás eligiendo.

“Todos estamos evolucionando, mejorando, cada vez más cerca de las auténticas verdades”

“No hay nadie perfecto. La perfección es un espejismo, una manera de elevar el objetivo”

Comento las dos frases juntas. Pasamos nuestra vida aprendiendo, mejorando y creemos que tenemos que llegar a ser perfectos. Hay que entender la diferencia entre ser perfecto y hacer las cosas de una manera impecable, bien hechas, de una manera que podríamos llamar perfecta.

Hacer bien las cosas es una forma de poner lo mejor de nosotros en lo que hacemos en nuestra vida diaria. En los cuatro acuerdos dice: da lo mejor de ti.

Las cosas pueden quedar perfectas, las personas no. No somos perfectos, porque siempre estamos cambiando, generalmente para mejorar. Nuestra mente y nuestro cuerpo son herramientas maravillosas, que nos permiten experimentar el mundo, para conocer y entender nuestra experiencia de vida. Pero en realidad no vamos a llegar a ser perfectos en esta vida, porque, ¿Qué sentido tendría la vida si fuéramos perfectos? ¡Ya no tendríamos nada por aprender o por mejorar!

Seguramente la perfección de nuestro ser, corresponde a otra dimensión o etapa de nuestra existencia, más allá de la experiencia de vivir en este planeta. Aquí vinimos a aprender y a ser felices la mayor parte del tiempo.
“Tu mente puede llegar a entender muchas cosas maravillosas. No derroches tu capacidad concentrándote en antiguos resentimientos o pensamientos negativos.”
Siempre podemos elegir, y en este caso, elegir en que usamos nuestra capacidad y nuestra energía. La Ley de la atracción dice que atraemos el mismo tipo de energía que generamos. Si generamos pensamientos negativos, atraemos cosas negativas; si generamos pensamientos positivos, atraemos cosas buenas y positivas a nuestra vida. Solo hay que intentarlo.

“Ten confianza en ti misma. Déjate ir. Hay una vida maravillosa ahí afuera esperando a que la disfrutes. Despréndete de toda esa rabia y permíteme mostrarte el camino”

Muchas de las limitaciones que creemos tener, ¡están en nuestra mente! Si no se trata de un impedimento físico o que sea algo muy especializado, podemos hacer casi todo lo que nos proponemos, lo que determinamos como una meta en nuestra vida. Cuando realmente quieres algo, todo el universo confabula para que lo logres – dice Paulo Coelho en “El alquimista”.
Muchas veces, ¡basta con intentarlo!

Hay una parte en donde Joe – el motociclista de la harley – le explica que está rodeada de muros que ella misma ha construido, estos muros representan lo que usamos para protegernos.

“Los muros que has levantado alrededor de tu corazón. Ya has empezado a confiar un poco en mi y los muros se están derrumbando.”
-Los muros - “Te aíslan, cierto que te protegen de que te hagan daño, que mantienes mucho miedo encerrado dentro. También te impiden ver lo que es real. Traspasarlos no es derrumbarlos, es más bien como saltarlos, o más simple aún, ignorarlos, para funcionar a pesar de ellos.”
Cuando pasamos por experiencias dolorosas, tratamos de protegernos para no repetir el dolor. Sin embargo, este caparazón, además de protegernos, también nos aísla de los otros. Nos encerramos con nuestros miedos y estos nos impiden ver la vida tal cual es, nos perdemos de las maravillas del mundo, de la vida.

“Vive cada momento de tu vida, pues todos son preciosos y no debes malgastarlos.”

Este es uno de los mandamientos personales para la protagonista del libro, pero nos sirve a todos en general. Vivir el presente, despertar nuestra conciencia para darnos cuenta de todas las maravillas que hay a nuestro alrededor. Darnos la oportunidad de disfrutar aún con las cosas más sencillas de la vida. Valorar lo que tenemos ahora y disfrutarlo.

Seguiremos con la segunda parte, la próxima semana.


viernes, 18 de febrero de 2011

MIDIENDO LA VIDA


















Todos aprendimos el concepto del tiempo, como la sucesión de hechos, de cosas; lo entendemos como la percepción del movimiento de las cosas, porque si todo estuviera inmóvil, ¿Cómo podríamos medir el tiempo?

Necesitamos del movimiento de rotación de la tierra para medir los días; necesitamos de su movimiento de traslación alrededor del sol para medir los años – las estaciones se producen debido a la inclinación del eje polar-.

Y sin embargo, la percepción particular del tiempo que tenemos cada uno de nosotros es diferente dependiendo de las circunstancias en las que estamos. Por ejemplo, si estamos esperando a una persona importante para nosotros, percibimos el paso del tiempo de una manera; cuando estamos disfrutando de una actividad se nos pasa el tiempo volando; cuando alguien que esperamos se retrasa, a partir de la hora pactada, el tiempo parece que se arrastra de tan lento que pasa.

Sin embargo, el tiempo es el mismo para todos, aun cuando nuestra percepción sea diferente.

Nuestra percepción del tiempo también depende de nuestra edad. Es diferente en los extremos de la vida, que en la parte media. Para un niño pequeño, hablar de un año representa una gran cantidad de tiempo, porque si tiene tres años, representa una tercera parte de su vida. Para una persona que está en el ocaso de su vida, en la vejez, el tiempo se percibe diferente pero por otras razones: el reloj está en la cuenta regresiva. Si hablamos que algo va a pasar dentro de un año, parece tanto tiempo y a la vez tan poco; y siempre queda la pregunta, ¿será que dentro de un año todavía esté en este mundo o ya RIP? (como dice CC)

Nuestra percepción también cambia cuando la vida nos sacude y nos toca vivir experiencias difíciles. Cuando superamos una enfermedad grave, vemos las cosas diferentes; o si un familiar cercano se enferma, nuestras prioridades cambian, muchas cosas dejan de tener importancia y nos concentramos cuidar a esa persona que tanto queremos, para estar con ella y apoyarla.

Por otro lado, la forma de medir el tiempo puede ser diferente, según el lugar, el país, la cultura o incluso las creencias e ideas personales.

Porque la forma de medir algo, es simplemente un acuerdo que aceptamos todos, bajo un sistema de medición que en algún momento se estandariza y se convierte en oficial. En muchas partes del mundo usamos el sistema métrico decimal, pero también hay lugares en que se sigue utilizando el sistema ingles. Unos en metros, otros en yardas, pero todos medimos.

Hace tiempo tuve la oportunidad de ver en video, la obra musical llamada “Rent”.
En wikipedia dice: “Es una obra de teatro musical - compuesto por Jonathan Larson, que falleció a causa de un aneurisma aórtico la víspera al estreno de su obra. Ganó 4 Premios Tony y el Premio Pulitzer. Se estrenó en Nueva York el 29 de abril de 1996 en el Nederlander Theatre, donde continúa como el séptimo show con más representaciones en Broadway. Basado en la ópera "La Bohème" de Puccini, el musical se centra en un año en la vida de un grupo de jóvenes artistas y músicos tratando de sobrevivir en el Nueva York de principios de la década de los 90's, bajo la sombra del sida”

La canción con la que inicia la obra habla de los 525,600 minutos que tiene un año, ¿como mides un año de tu vida: ¿simplemente en días?, ¿en tazas de café o cigarrillos?, ¿en horas de trabajo?, ¿en puestas de sol?, ¿en momentos especiales?, ¿en pulgadas, en millas?, ¿en risas, en luchas?, ¿en ingresos?... y que tal si lo midiéramos con amor, es decir, a través los actos de amor que hacemos cada día, todos los días.

Recuerden que el amor en sí mismo, no se puede medir, porque es como una fuente inagotable, como un rio que fluye constantemente.

Si vamos un poquito más lejos, ni siquiera tendríamos que medir un año, bastaría con medir un día a la vez, el hoy, el presente, que finalmente, es el único tiempo que realmente tenemos.

Sería fantástico que cada persona se diera cuenta de que puede llenar su día, con actos de amor, de ternura, de amabilidad hacia los demás, de sonrisas, de detalles hacia las personas que aman.

Por ejemplo, tratar con amabilidad a las personas sin importar su rango, o su ropa, o su auto o su casa. Dedicar tiempo, con toda nuestra atención, a nuestros seres queridos; aportar algo desinteresadamente a las personas que necesitan ayuda; apoyar a alguien cercano cuando pasa por malos momentos.

Dar un pequeño regalo, de corazón, solo porque nos nace hacerlo, sin ningún compromiso. Tener esos pequeños detalles de atención y cariño con las personas que más queremos, solo por hacerles ver que pensamos en ellos y que son importantes para nosotros.

En la mañana leí un artículo de Luza Alvarado que se llama “El agradecimiento nos hace más fuertes”, muy bueno por cierto. Entendí que el agradecimiento también es un acto de amor, es como un regalo para quien ha hecho algo por nosotros, no importa si es su trabajo o lo hace por simple amabilidad, vale la pena decir “gracias”. Al final del artículo viene una frase excelente: "Si la única oración que rezaste en tu vida fue 'Gracias', con eso es suficiente", Meister Eckhart

Lo único que necesitas es estar dispuesto a cambiar, para hacer las cosas de manera consciente, con amor. Pero recuerda que el amor empieza por amarte a ti mismo, por aceptarte tal y como eres. Porque el amor nace de tu interior y solo puede crecer cuando aprendes a amarte a ti mismo.

Que tengas un gran día.

lunes, 14 de febrero de 2011

14 DE FEBRERO, DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD




Hoy festejamos el día del amor y la amistad.

Nos damos regalos, abrazos y buenos deseos.

Lo consideramos un día especial.

¡Qué bueno es tener cosas que festejar!

Solo hay que tener en mente que:

- El amor y la amistad se festeja un día, pero se vive todo el año.

- El tamaño o el valor de los regalos, no tiene que ver con los sentimientos.

- No hay regalo que pueda demostrar un amor sincero o la lealtad de un amigo, o el cariño de nuestra familia.

Los regalos solo son una forma de decir: te quiero

No se trata de merecer o no, solo se trata de comunicar nuestros sentimiento.
Acéptalos con una sonrisa

¡Feliz día de San Valentín!



lunes, 31 de enero de 2011

LAS FUERZAS DEL CORAZÓN, EL AMOR Y EL MIEDO, PARTE 2


En su libro “Conversaciones con Dios”, Neal Donald dice que a las personas nos mueven dos tipos de energía: el amor y el miedo.
Hablemos del miedo.

Durante siglos y siglos, en todas las culturas de las que tenemos conocimiento a través de la historia, nos han enseñado que los líderes de estos grupos de seres humanos – pueblos, sociedades, culturas - han utilizado la energía del miedo para mantener controladas y sumisas a las multitudes.

En la actualidad lo seguimos viendo, a través del miedo se puede controlar a las personas, a las multitudes. El miedo se transmite a través de los medios de comunicación y quien tiene el control de estos medios o el dinero para pagarlos, tiene el poder.

Si lo consideramos a nivel personal, ya que los cambios que podemos realizar cada uno de nosotros, es a nivel personal - solo podemos cambiarnos a nosotros mismos – podemos entender la diferencia entre los miedos naturales y los miedos aprendidos o condicionados.

¿Alguna vez pensaste que muchos de los miedos que tienes, pueden ser miedos aprendidos durante tu infancia, o en otra etapa de tu vida?

Lo más impresionante, es darnos cuenta de que algunos de esos miedos los hemos venido arrastrando durante muchos años, sin darnos la oportunidad de enfrentarlos para finalmente, liberarnos de ellos.

Tenemos miedos que no entendemos, porque en realidad, no representan un riesgo para nuestra integridad física o nuestra vida, pero que nos dominan, que nos limitan e influyen en nuestras actitudes ante las circunstancias que nos tocan en la vida. Están tan metidos en nuestras creencias, que siguen afectándonos a pesar del tiempo y de que seamos adultos.

En la vida encontramos maestros o personas que nos orientan y nos ayudan, no importa si es mucho o poco, a veces son ellos mismos, los ejemplos que necesitamos para aprender y avanzar en nuestro camino. Si encontramos las personas adecuadas, o enfrentamos por nosotros mismos esos miedos aprendidos, podemos liberarnos de ellos y en consecuencia, vivir con menos miedos y le dedicamos más espacio al amor.

Podemos hacer una buena analogía. ¿Qué tan parecidos son la luz y la oscuridad, con relación al amor y el miedo? La oscuridad solo existe en la medida en que la luz no está presente. Las noches son perfectas para experimentar esto en cualquier lugar que nos encontremos: En donde ponemos una luz, la oscuridad desaparece. No es que exista una lucha en ningún sentido. La oscuridad solo es la ausencia de la luz, de la energía que se manifiesta como luz. De manera semejante podemos hablar del amor y el miedo.

Solo hay que separar los miedos naturales de los miedos aprendidos. Los miedos naturales constituyen nuestro sistema de seguridad, sin esos miedos no sobreviviríamos mucho tiempo o resultaríamos lastimados constantemente.

El miedo es una emoción que de forma natural se dispara cuando percibimos a través de nuestros sentidos un peligro, un riesgo a nuestra integridad física o incluso a nuestra vida. El miedo funciona como nuestro sistema de seguridad, trabaja como una alarma ante un riesgo o un peligro, sin importar si es real o imaginario. Basta con que nuestra mente lo perciba para que la emoción se dispare.

Es simple. Si no nos damos cuenta del riesgo o peligro al que estamos expuestos, simplemente no sentimos miedo.

El miedo es también una de las emociones más fuertes que tenemos, porque su función es preservar nuestra vida y nuestra integridad física.

Los otros miedos, los miedos aprendidos, son aquellos que fuimos asimilando a lo largo de nuestra vida. Amanera de ejemplo recordemos algunas cosas que mucha gente le dice a los niños.

A muchos de nosotros nos toco escucharlo o incluso decirlo
  • Si no me obedeces y vienes conmigo, te vas a quedar solo.
  • Nadie te va a querer si no… (aquí puede ir la condición que quieran o recuerden)
  • Si no haces esto o aquello, te voy a pegar.
  • Cuando llegue tu papa vas a ver.
  • No te alejes de mi porque te van a robar / te vas a perder / te lleva el viejo del costal.

Esto es solo una muestra de cómo hemos usado el miedo para controlar a las personas que más amamos – los niños - . La pregunta sería, ¿Dónde está el amor si lo que estamos creando es miedo?

Estamos creando miedos para controlar y muchas veces, esos miedos se quedan en el inconsciente de las personas, que los van cargando a lo largo de su vida, durante muchos años.

El miedo, genera inseguridad en las personas; cuando el miedo es muy grande, incluso se puede convertir en una reacción agresiva y puede llegar no solo a la violencia verbal, también a la violencia física.

No podemos dejar de sentir miedo, pero si podemos diferenciar entre los miedos naturales y los miedos aprendidos; solo necesitamos liberarnos de los miedos que nos paralizan, que nos estorban, que en realidad no nos sirven para nada.

lunes, 24 de enero de 2011

LAS FUERZAS DEL CORAZÓN, EL AMOR Y EL MIEDO, PARTE 1


El amor es algo maravilloso. Lo hemos escuchado muchas veces y en el fondo de nuestro ser, sabemos que es cierto, pero ¿Por qué entonces nos va tan mal con el amor?, ¿Por qué sufrimos y nos duele tanto?

La respuesta es que tenemos un concepto equivocado de lo que es el amor, de lo que significa, de cómo funciona, de cómo se siente, como se vive.
Para hacerlo un poco menos complicado – eso espero – empecemos por explicar lo que no es el amor. El siguiente texto tomado de internet es bastante interesante (entre paréntesis mis comentarios):

Si necesitas a alguien para ser feliz … eso no es amor. ES CARENCIA

(Recuerda que la felicidad solo depende de tu actitud ante la vida, no de estar o no estar con una persona determinada, ni de tener o no tener cosas, éxito o dinero)

Si tienes celos, inseguridad y haces cualquier cosa por mantener a alguien a tu lado, aún sabiendo que no eres amado… eso no es amor. ES FALTA DE AMOR PROPIO.

(Recuerda que el amor empieza por amarte a ti mismo. Cuando te amas a ti mismo, eres capaz de soltar sin ningún miedo a quien no te ama, para darte el tiempo y el espacio para encontrar a la persona que quiere estar contigo y compartir ese amor que cada uno tiene en su corazón. Es estar juntos, porque los dos queremos estar juntos)

Si crees que tu vida queda vacía sin esa persona… no consigues imaginarte solo… y mantienes una relación que se acabó… eso no es amor. ES DEPENDENCIA.

(Si te amas a ti mismo, te aceptas tal y como eres ahora, no hay lugar para el miedo y sin miedo, eres capaz de estar solo sin sentirte solo, eres capaz de estar en paz contigo mismo y no necesitas depender de nadie.)

Si piensas que el ser amado te pertenece te sientes dueño y señor de su vida y de su cuerpo… eso no es amor. ES EGOISMO.

(Una relación sana se basa en el respeto y en el amor que hay entre las dos personas. Tener una relación – tengas o no papeles – no significa tener un derecho de propiedad, porque estamos tratando con personas – que piensan, sienten y quieren en forma individual – no con cosas. Podemos ser dueños de las cosas, pero no de las personas. El amor es una cuestión de querer, de ambas personas quieran estar en la relación.)

Si no lo deseas… no te realizas como hombre o mujer con esta persona, prefieres no tener relaciones íntimas con ella, sin embargo sientes agrado al estar a su lado … eso no es amor. ES AMISTAD.

(El amor y el sexo son cosas distintas, podemos ejercer nuestra sexualidad con la persona que amamos, pero también lo podemos hacer sin que exista amor de por medio. Podemos tener sexo por distintas razones: por atracción física, por necesidad, por obligación y hasta por deporte, y no necesariamente tiene que haber amor.)

Si discuten por cualquier motivo, les falta acuerdo en diversas situaciones, no les gusta hacer las mismas cosas… pero hay un deseo de estar íntimamente juntos…. eso no es amor. ES DESEO.

(Si una relación solo funciona en los momentos de intimidad, pero el resto del tiempo es un desastre, habría que reconsiderar si realmente queremos estar en este tipo de relación, si lo que estamos viviendo es realmente lo que queremos en nuestra vida, lo que necesitamos para crecer como personas y mejorar como seres humanos.)

Si tu corazón late más fuerte, el sudor se pone intenso, tu temperatura sube y baja, sólo en pensar en la otra persona … eso no es amor. ES PASION.

(Claro que podemos sentir pasión por la persona que amamos, pero cuando la relación solo se basa en la atracción física, es importante entender que solo va a durar mientras esa pasión exista. Conforme la pasión disminuya, la relación también irá perdiendo fuerza. Podemos disfrutar de la pasión, pero si realmente queremos que la relación dure más allá, necesitamos ir construyendo la relación que queremos, conocer a la otra persona, sus gustos, sus proyectos de vida, sus expectativas.)

Ahora es más sencillo entender que el amor es parte de ti, empieza por amarte a ti mismo. El amor es una de las fuerzas más poderosas que conocemos, es una forma de energía que generan las personas y seguramente lo hacen todos los seres vivos.

El amor es parte de lo que somos realmente, se manifiesta a través de nuestras emociones, pero está más allá de nuestras emociones. Lo percibimos a través de nuestro cuerpo emocional y lo experimentamos a través de nuestra mente y nuestro cuerpo físico. Pero es mucho más que sensaciones y emociones, en sí mismo, el amor es parte de nuestra energía vital, es decir, de nosotros mismo.

Es un tipo de energía diferente a la que estudia la física. Es un tipo de energía que en lugar de mover cosas, mueve personas, mejor dicho, mueve las emociones de las personas y las emociones hacen que las personas se muevan.

Manifestamos el amor a través de nuestros actos, de nuestros pensamientos y de nuestras palabras. Por eso es tan importante cambiar nuestro concepto del amor, para que exista esa congruencia tan necesaria entre lo que creemos, lo que pensamos, lo que decimos y finalmente, lo que sentimos cuando hablamos de amor.

Un ejemplo sencillo y fácil de entender. La forma en que amas a un niño pequeño – tu hijo, tu sobrino – es una muestra de amor. No tiene condiciones, no importa lo que hace o no, no importa su físico, solo lo amas por lo que es. En realidad, el amor es uno solo, lo que es diferente es el tipo de relación que tenemos con las personas que amamos.

Si logramos construir relaciones de pareja sanas, que tengan como base el respeto a la otra persona – a su trabajo, a su individualidad, a su forma de pensar, a su forma de ser – lograremos relaciones sólidas y de largo plazo, donde el compromiso nace de las personas y no de los papeles. La vida es todos los días, el amor también.