Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de septiembre de 2011

LA VIDA ES IMPREDECIBLE, LA VIDA ES SOLO PRESENTE.




Leí un artículo de Isha sobre “celebrar la vida de los que hemos perdido” y recientemente me ha tocado estar cerca de personas que han perdido a sus seres queridos.


Si lo pensamos un poco, todas las personas que conocemos se van a ir en algún momento. Antes o después que nosotros, pero todos tenemos una fecha para partir de este mundo… ¿Cuándo le toca a cada quien?, no lo sabemos, por eso es importante vivir el presente, decirle ahora a cada persona lo mucho que la amamos, lo importante que son en nuestra vida.


Quizá lo sentimos como una pérdida, porque nos hemos acostumbrado a que estén ahí y de alguna forma, pensamos que siempre van a estar con nosotros, pero la realidad es que no es así.
La vida es impredecible, ayer platicamos con una persona y hoy nos dicen que ya no está. Un accidente cambia todo en cuestión de instantes. No sabemos qué circunstancias nos tocarán, ni siquiera el mismo día que estamos viviendo.


Darse cuenta de que solo vives el presente, te cambia la forma de ver y valorar las cosas. Todo lo que quedó en el pasado ya quedó atrás y nadie puede regresar; si encuentras una persona o un objeto que fue importante para ti en algún momento de tu vida, es una nueva experiencia, puede ser mejor o peor que la primera, pero siempre es nueva, diferente, nada vuelve a ser igual, porque incluso nosotros no somos los mismos.


El otro concepto es el de Celebrar. ¿Que tendríamos que celebrar cuando la pérdida es tan dolorosa?, ¿Cuándo además de perder a un ser amado, ahora tenemos que asumir responsabilidades que antes no teníamos? Y sin embargo, una vez que se logra aceptar la pérdida – porque así como Dios nos da, Dios nos quita – lo mejor es seguir adelante con nuestra vida. Por algo seguimos aquí y en algún momento, llegará nuestra hora de partir.

Una amiga me contó la siguiente historia.


Después de mucho tiempo que paso sin ver a una de sus amigas, supo que acababa de quedar viuda. Sintió la necesidad de acompañarla en ese trance difícil y fue a visitarla. Para su sorpresa, la encontró tranquila, muy bien vestida y bien arreglada. Le dio el pésame y no pudo evitar comentarle que esperaba encontrarle deprimida y en medio de un mar de lágrimas.


La respuesta es hermosa. Recién acababa de perder a su compañero de vida y sin embargo no había tristeza en su corazón. Le contó como lo conoció, como se hicieron novios y se casaron; también, como en todos esos años, habían logrado tener una relación sólida, de confianza y amor, de respeto y consideración el uno para el otro.


Por eso, en lugar de llorar por la pérdida, ella creía que tenía que agradecer a Dios, tenía que celebrar por todos esos años que pudieron pasar juntos y que vivieron bien, siendo amigos, esposos, amantes, compañeros de vida.


La historia me encantó. Celebremos lo bueno, la alegría, el amor, el respeto y la compañía de esas personas que fueron importantes en nuestra vida, que nos dejaron tantas cosas, con las que compartimos tantos buenos momentos.


No podemos dejar de sentir la pérdida y tenemos que pasar todo el proceso de duelo. Pero también es importante reconocer y valorar las cosas buenas que esas personas dejaron en nuestra vida.


Rescato unas frases del artículo de Isha, que dicen:


“Esto nos recuerda la imprevisibilidad de la vida, cómo nos sorprende diariamente de alguna manera y cómo algunas veces la sorpresa se convierte en shock con la muerte de un ser amado, una enfermedad repentina o una tragedia que nos mueve a todos.”


“Incluso cuando nos sentimos perdidos, confundidos, desorientados o desolados, todos podemos traer nuestra atención a nuestros corazones. Siéntelo latir, siente su tibieza, en su interior puedes descubrir amor-conciencia. Es inagotable, ilimitado.”


Creo que asociamos la pérdida con el miedo al cambio que esta representa en nuestra vida, con las cosas que dejamos pendientes por decirle a esa persona o las cosas que dejamos de hacer por ella. También nos abruma asumir la responsabilidad, cuando esa persona se hacía cargo de tantas cosas, que ahora tendremos que realizar nosotros mismos.


Esto lo escuche de una persona muy querida: Cuando alguien se nos va, lo mejor que podemos hacer es entregárselo a Dios, dejarlo en sus manos, aceptar lo irremediable, dejarlos partir.
Eso nos ayuda a aceptar la pérdida y nos hace conscientes de que tenemos que seguir adelante con nuestra vida. Si seguimos aquí, es porque tenemos todavía tareas pendientes.


Recuerda: no somos seres humanos buscando experiencias espirituales, somos seres espirituales viviendo la experiencia humana. Cuando terminamos nuestro aprendizaje en este mundo, dejamos todo lo material – el cuerpo, el cerebro, las pertenencias – y solo nos llevamos las experiencias, sobre todo aquellas que nos hicieron más fuertes, más amorosos, más sabios.

Que tengas un gran día.









jueves, 18 de agosto de 2011

EL AMOR ES FUNDAMENTAL EN NUESTRA EXPERIENCIA DE VIDA






Estamos en este mundo, principalmente por dos razones fundamentales:
1) Aprender, y 2) Ser felices.

Siempre estamos aprendiendo, desde que nuestra mente empieza a trabajar y nuestros sentidos empiezan a captar información en el vientre materno, hasta que exhalamos el último suspiro.

Para ser felices, primero tenemos que resolver nuestro conflicto interno, es decir, el conflicto que tenemos con nosotros mismos. La mejor forma de resolverlo, es aprendiendo a amarnos a nosotros mismos.

Es decir, el amor tiene que empezar, necesariamente, por amarnos a nosotros mismos.

El concepto de amor que aprendimos y que nos repiten los cuentos y las historias está equivocado. No se trata de dar todo nuestro amor a una persona y que esa persona nos de todo el amor que necesitamos. Cuando lo vemos así, estamos creando una gran dependencia de la otra persona.

Imagínate que estás en un intercambio de regalos. Tú te esmeras y compras el mejor regalo que puedes, sin importar el costo. Pero la otra persona no hace lo mismo, solo por cumplir, te da cualquier cosa, algo que ni siquiera te gusta o te sirve. ¿Cómo te vas a sentir? Frustrada, decepcionada, triste. Te vas preguntarte porque es así contigo, ¿será que no mereces algo bonito?, o ¿será que no valoran lo que tú haces, el esfuerzo, la dedicación, el sacrificio? En fin, al final te quedas con la certeza de que no es justo y en tu alma se queda un pequeño rencor que crece con el tiempo.

Así es la idea del amor que nos enseñaron. Primero los demás, luego tú. Tú tienes que esforzarte por quedar bien, por hacer sentir bien a los otros. Al final, no te queda energía ni tiempo para ti misma.

Ahora, imagínate que en tu corazón está todo el amor que necesitas. Ahí, justo en tu interior. Solo tienes que darte cuenta, porque ahí ha estado toda tu vida. Pero el amor empieza por amarte a ti misma, para que ese amor se desarrolle y crezca hasta convertirse en algo maravilloso, solo necesitas amarte a ti misma. Para esto, tenemos la siguiente lista:

- Aceptar que eres la mejor persona que puedes ser en este momento.
- Entender que tú no eres ni tu cuerpo ni tu mente. Tú eres la fuerza vital que les da vida, por lo tanto, eres amor en su más pura expresión.
- Entender que tu cuerpo y tu mente, son tus herramientas para vivir la experiencia humana. Es importante que las cuides y las mantengas en buen funcionamiento, porque te van a durar toda la vida.
- Amarte a ti misma significa que te aceptas tal y como eres. No necesitas ser perfecta, porque estás en este mundo para aprender y mejorar.
- No regañarte por nada. Darte cuenta que en tu interior, tu parte emocional es como una niña de tres años que lo que necesita es apoyo, amor y comprensión. ¡Y solo tú se los puedes dar!

Una vez que te amas y te aceptas tal y como eres, aprendes a sentir respeto por ti misma. Eso se proyecta en todas tus relaciones.

Con el tiempo, te vas a dar cuenta de que tu corazón se puede convertir en una fuente de amor inagotable. Pero tienes que empezar por el amarte a ti misma. No puedes dar lo que no tienes.

Ahora imagínate que tienes un helado muy rico, que nunca se termina. Cada vez que necesitas helado, ahí está, tienes más que suficiente y lo puedes compartir con quien tú quieras.
Entonces, lo que necesitas, es encontrar a una persona que también tenga su propio helado. De lo que se trata, es que podemos compartir nuestro helado con la persona que nosotros elegimos y aceptamos que esa persona nos comparta de su helado, pero si no lo hace, no pasa nada. Tenemos todo el helado que necesitamos.

El amor es como ese helado. Empieza por amarte a ti misma, nace de tu interior y tu corazón es una fuente inagotable de amor. Tenemos todo el amor que necesitamos en nuestro propio corazón, solo tenemos que amarnos a nosotros mismos.

Cuando encontramos a una persona que nos interesa, podemos compartir nuestro amor con ella y ella puede compartir su amor con nosotros. No se trata de dar y recibir, se trata de compartir.
Así, ¡nadie se queda con las manos vacías!, compartimos, hacemos cosas juntos, nos respetamos, nos apoyamos para crecer juntos. ¿Te suena mejor?

El amor, cuando es amor, es siempre verdadero.

Nuestras relaciones son diferentes: podemos tener un novio o compañero, podemos tener amigos y amigas, podemos tener familiares, compañeros de trabajo o de escuela. Podemos quererlos a todos, con el mismo amor – el amor es uno solo – pero nuestra relación con cada uno de ellos es diferente.

Con nuestro compañero – novio, amante, esposo, pareja – compartimos nuestra sexualidad, nuestra intimidad.
Con nuestros familiares, compartimos buenos y malos momentos; vivimos en la misma casa o nos visitamos, nos cuidamos y estamos pendientes unos de otros.
Con nuestros amigos, compartimos cosas que nos gustan y tenemos alguien con quien hablar, a quien confiarle nuestras cosas.

Nuestras relaciones son diferentes con cada persona. El amor es uno solo, es el mismo. El amor es parte de nuestra esencia, es parte de nuestra energía vital.

Por último, es importante que recuerdes esto: el pasado ya es historia y no tiene ninguna fuerza sobre nosotros. Es nuestra mente la que insiste en traer los malos recuerdos. El futuro, no ha llegado y en realidad, no podemos saber qué es lo que va a pasar mañana. Lo único que tenemos en realidad es el presente. Este día, hoy, el ahora. Todo ocurre en el presente, es en el presente cuando tenemos el poder de decidir cómo queremos que sea nuestra vida los siguientes años.

Saludos y buen día





lunes, 14 de febrero de 2011

14 DE FEBRERO, DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD




Hoy festejamos el día del amor y la amistad.

Nos damos regalos, abrazos y buenos deseos.

Lo consideramos un día especial.

¡Qué bueno es tener cosas que festejar!

Solo hay que tener en mente que:

- El amor y la amistad se festeja un día, pero se vive todo el año.

- El tamaño o el valor de los regalos, no tiene que ver con los sentimientos.

- No hay regalo que pueda demostrar un amor sincero o la lealtad de un amigo, o el cariño de nuestra familia.

Los regalos solo son una forma de decir: te quiero

No se trata de merecer o no, solo se trata de comunicar nuestros sentimiento.
Acéptalos con una sonrisa

¡Feliz día de San Valentín!



lunes, 31 de enero de 2011

LAS FUERZAS DEL CORAZÓN, EL AMOR Y EL MIEDO, PARTE 2


En su libro “Conversaciones con Dios”, Neal Donald dice que a las personas nos mueven dos tipos de energía: el amor y el miedo.
Hablemos del miedo.

Durante siglos y siglos, en todas las culturas de las que tenemos conocimiento a través de la historia, nos han enseñado que los líderes de estos grupos de seres humanos – pueblos, sociedades, culturas - han utilizado la energía del miedo para mantener controladas y sumisas a las multitudes.

En la actualidad lo seguimos viendo, a través del miedo se puede controlar a las personas, a las multitudes. El miedo se transmite a través de los medios de comunicación y quien tiene el control de estos medios o el dinero para pagarlos, tiene el poder.

Si lo consideramos a nivel personal, ya que los cambios que podemos realizar cada uno de nosotros, es a nivel personal - solo podemos cambiarnos a nosotros mismos – podemos entender la diferencia entre los miedos naturales y los miedos aprendidos o condicionados.

¿Alguna vez pensaste que muchos de los miedos que tienes, pueden ser miedos aprendidos durante tu infancia, o en otra etapa de tu vida?

Lo más impresionante, es darnos cuenta de que algunos de esos miedos los hemos venido arrastrando durante muchos años, sin darnos la oportunidad de enfrentarlos para finalmente, liberarnos de ellos.

Tenemos miedos que no entendemos, porque en realidad, no representan un riesgo para nuestra integridad física o nuestra vida, pero que nos dominan, que nos limitan e influyen en nuestras actitudes ante las circunstancias que nos tocan en la vida. Están tan metidos en nuestras creencias, que siguen afectándonos a pesar del tiempo y de que seamos adultos.

En la vida encontramos maestros o personas que nos orientan y nos ayudan, no importa si es mucho o poco, a veces son ellos mismos, los ejemplos que necesitamos para aprender y avanzar en nuestro camino. Si encontramos las personas adecuadas, o enfrentamos por nosotros mismos esos miedos aprendidos, podemos liberarnos de ellos y en consecuencia, vivir con menos miedos y le dedicamos más espacio al amor.

Podemos hacer una buena analogía. ¿Qué tan parecidos son la luz y la oscuridad, con relación al amor y el miedo? La oscuridad solo existe en la medida en que la luz no está presente. Las noches son perfectas para experimentar esto en cualquier lugar que nos encontremos: En donde ponemos una luz, la oscuridad desaparece. No es que exista una lucha en ningún sentido. La oscuridad solo es la ausencia de la luz, de la energía que se manifiesta como luz. De manera semejante podemos hablar del amor y el miedo.

Solo hay que separar los miedos naturales de los miedos aprendidos. Los miedos naturales constituyen nuestro sistema de seguridad, sin esos miedos no sobreviviríamos mucho tiempo o resultaríamos lastimados constantemente.

El miedo es una emoción que de forma natural se dispara cuando percibimos a través de nuestros sentidos un peligro, un riesgo a nuestra integridad física o incluso a nuestra vida. El miedo funciona como nuestro sistema de seguridad, trabaja como una alarma ante un riesgo o un peligro, sin importar si es real o imaginario. Basta con que nuestra mente lo perciba para que la emoción se dispare.

Es simple. Si no nos damos cuenta del riesgo o peligro al que estamos expuestos, simplemente no sentimos miedo.

El miedo es también una de las emociones más fuertes que tenemos, porque su función es preservar nuestra vida y nuestra integridad física.

Los otros miedos, los miedos aprendidos, son aquellos que fuimos asimilando a lo largo de nuestra vida. Amanera de ejemplo recordemos algunas cosas que mucha gente le dice a los niños.

A muchos de nosotros nos toco escucharlo o incluso decirlo
  • Si no me obedeces y vienes conmigo, te vas a quedar solo.
  • Nadie te va a querer si no… (aquí puede ir la condición que quieran o recuerden)
  • Si no haces esto o aquello, te voy a pegar.
  • Cuando llegue tu papa vas a ver.
  • No te alejes de mi porque te van a robar / te vas a perder / te lleva el viejo del costal.

Esto es solo una muestra de cómo hemos usado el miedo para controlar a las personas que más amamos – los niños - . La pregunta sería, ¿Dónde está el amor si lo que estamos creando es miedo?

Estamos creando miedos para controlar y muchas veces, esos miedos se quedan en el inconsciente de las personas, que los van cargando a lo largo de su vida, durante muchos años.

El miedo, genera inseguridad en las personas; cuando el miedo es muy grande, incluso se puede convertir en una reacción agresiva y puede llegar no solo a la violencia verbal, también a la violencia física.

No podemos dejar de sentir miedo, pero si podemos diferenciar entre los miedos naturales y los miedos aprendidos; solo necesitamos liberarnos de los miedos que nos paralizan, que nos estorban, que en realidad no nos sirven para nada.

lunes, 24 de enero de 2011

LAS FUERZAS DEL CORAZÓN, EL AMOR Y EL MIEDO, PARTE 1


El amor es algo maravilloso. Lo hemos escuchado muchas veces y en el fondo de nuestro ser, sabemos que es cierto, pero ¿Por qué entonces nos va tan mal con el amor?, ¿Por qué sufrimos y nos duele tanto?

La respuesta es que tenemos un concepto equivocado de lo que es el amor, de lo que significa, de cómo funciona, de cómo se siente, como se vive.
Para hacerlo un poco menos complicado – eso espero – empecemos por explicar lo que no es el amor. El siguiente texto tomado de internet es bastante interesante (entre paréntesis mis comentarios):

Si necesitas a alguien para ser feliz … eso no es amor. ES CARENCIA

(Recuerda que la felicidad solo depende de tu actitud ante la vida, no de estar o no estar con una persona determinada, ni de tener o no tener cosas, éxito o dinero)

Si tienes celos, inseguridad y haces cualquier cosa por mantener a alguien a tu lado, aún sabiendo que no eres amado… eso no es amor. ES FALTA DE AMOR PROPIO.

(Recuerda que el amor empieza por amarte a ti mismo. Cuando te amas a ti mismo, eres capaz de soltar sin ningún miedo a quien no te ama, para darte el tiempo y el espacio para encontrar a la persona que quiere estar contigo y compartir ese amor que cada uno tiene en su corazón. Es estar juntos, porque los dos queremos estar juntos)

Si crees que tu vida queda vacía sin esa persona… no consigues imaginarte solo… y mantienes una relación que se acabó… eso no es amor. ES DEPENDENCIA.

(Si te amas a ti mismo, te aceptas tal y como eres ahora, no hay lugar para el miedo y sin miedo, eres capaz de estar solo sin sentirte solo, eres capaz de estar en paz contigo mismo y no necesitas depender de nadie.)

Si piensas que el ser amado te pertenece te sientes dueño y señor de su vida y de su cuerpo… eso no es amor. ES EGOISMO.

(Una relación sana se basa en el respeto y en el amor que hay entre las dos personas. Tener una relación – tengas o no papeles – no significa tener un derecho de propiedad, porque estamos tratando con personas – que piensan, sienten y quieren en forma individual – no con cosas. Podemos ser dueños de las cosas, pero no de las personas. El amor es una cuestión de querer, de ambas personas quieran estar en la relación.)

Si no lo deseas… no te realizas como hombre o mujer con esta persona, prefieres no tener relaciones íntimas con ella, sin embargo sientes agrado al estar a su lado … eso no es amor. ES AMISTAD.

(El amor y el sexo son cosas distintas, podemos ejercer nuestra sexualidad con la persona que amamos, pero también lo podemos hacer sin que exista amor de por medio. Podemos tener sexo por distintas razones: por atracción física, por necesidad, por obligación y hasta por deporte, y no necesariamente tiene que haber amor.)

Si discuten por cualquier motivo, les falta acuerdo en diversas situaciones, no les gusta hacer las mismas cosas… pero hay un deseo de estar íntimamente juntos…. eso no es amor. ES DESEO.

(Si una relación solo funciona en los momentos de intimidad, pero el resto del tiempo es un desastre, habría que reconsiderar si realmente queremos estar en este tipo de relación, si lo que estamos viviendo es realmente lo que queremos en nuestra vida, lo que necesitamos para crecer como personas y mejorar como seres humanos.)

Si tu corazón late más fuerte, el sudor se pone intenso, tu temperatura sube y baja, sólo en pensar en la otra persona … eso no es amor. ES PASION.

(Claro que podemos sentir pasión por la persona que amamos, pero cuando la relación solo se basa en la atracción física, es importante entender que solo va a durar mientras esa pasión exista. Conforme la pasión disminuya, la relación también irá perdiendo fuerza. Podemos disfrutar de la pasión, pero si realmente queremos que la relación dure más allá, necesitamos ir construyendo la relación que queremos, conocer a la otra persona, sus gustos, sus proyectos de vida, sus expectativas.)

Ahora es más sencillo entender que el amor es parte de ti, empieza por amarte a ti mismo. El amor es una de las fuerzas más poderosas que conocemos, es una forma de energía que generan las personas y seguramente lo hacen todos los seres vivos.

El amor es parte de lo que somos realmente, se manifiesta a través de nuestras emociones, pero está más allá de nuestras emociones. Lo percibimos a través de nuestro cuerpo emocional y lo experimentamos a través de nuestra mente y nuestro cuerpo físico. Pero es mucho más que sensaciones y emociones, en sí mismo, el amor es parte de nuestra energía vital, es decir, de nosotros mismo.

Es un tipo de energía diferente a la que estudia la física. Es un tipo de energía que en lugar de mover cosas, mueve personas, mejor dicho, mueve las emociones de las personas y las emociones hacen que las personas se muevan.

Manifestamos el amor a través de nuestros actos, de nuestros pensamientos y de nuestras palabras. Por eso es tan importante cambiar nuestro concepto del amor, para que exista esa congruencia tan necesaria entre lo que creemos, lo que pensamos, lo que decimos y finalmente, lo que sentimos cuando hablamos de amor.

Un ejemplo sencillo y fácil de entender. La forma en que amas a un niño pequeño – tu hijo, tu sobrino – es una muestra de amor. No tiene condiciones, no importa lo que hace o no, no importa su físico, solo lo amas por lo que es. En realidad, el amor es uno solo, lo que es diferente es el tipo de relación que tenemos con las personas que amamos.

Si logramos construir relaciones de pareja sanas, que tengan como base el respeto a la otra persona – a su trabajo, a su individualidad, a su forma de pensar, a su forma de ser – lograremos relaciones sólidas y de largo plazo, donde el compromiso nace de las personas y no de los papeles. La vida es todos los días, el amor también.

sábado, 9 de octubre de 2010

Reflexiones sobre la naturaleza de la confianza

La confianza es la creencia de que las personas o grupos de personas con las que tratamos, van a actuar de cierta manera, generalmente en forma positiva, conforme a nuestras expectativas.

La confianza se gana o se pierde, a partir de las experiencias que confirman nuestras expectativas, o cuando esas expectativas no se cumplen o se cumplen de manera parcial.

Generalmente se trata de comportamientos esperados en el futuro, que puede darse en la siguiente hora o en los siguientes años. Las expectativas que creamos tienen que ver con nuestras creencias – lo que aprendimos de cómo deben ser las cosas - , así como con las experiencias previas. Las buenas experiencias refuerzan la confianza, las malas la destruyen y generan desconfianza. Esa desconfianza se alimenta de la inseguridad y del miedo que nos generaron las malas experiencias.

A lo largo de nuestras vidas, aprendemos que podemos confiar en nuestra familia, en nuestros amigos – en ambos casos suele haber excepciones. También aprendimos a no confiar en los extraños y a tener miedo de esas personas.

Confiar, es decir, tener confianza nos da seguridad, certidumbre, tranquilidad.

Cuando nuestras expectativas no se cumplen y la gente no se comporta o no hace lo que esperamos, nos sentimos lastimados. La incertidumbre sobre el comportamiento futuro de esas personas genera miedo, inseguridad y por lo tanto desconfianza.

Cuando éramos bebes, la seguridad y confianza estuvo ligada a las personas que nos criaron o nos cuidaron. Son nuestras primeras experiencias las que forman nuestro concepto de confianza. Luego, nuestros hermanos, primos o amigos con los que jugamos la refuerzan o debilitan, según sean las experiencias que tenemos con ellos. Aprendemos a valorar el comportamiento de las personas y a confiar en ellos.

Cuando crecemos e interactuamos con otras personas, como en la escuela, la confianza o desconfianza, tiene como soporte, el cumplimiento de las normas o reglas, que incluyen la expectativa de unos comportamientos éticos de las personas, tanto niños como adultos. La confianza está ligada a valores tan importantes como el respecto y la honestidad.

Los elementos que dañan la confianza son la mentira, el engaño, la simulación, la hipocresía, entre otras. Su principal característica es la falta de honestidad en el comportamiento de las personas.

Cuando identificamos esas características, sabemos que no podemos confiar en esas personas y que no sabemos lo que podemos esperar de su comportamiento.

Esto genera miedo e inseguridad y tratamos de protegernos para no ser lastimados, decepcionados, engañados o defraudados.

En el libro “Conversaciones con Dios”, Neale Donald explica que nuestros actos pueden generarse a partir de dos fuerzas contrarias y excluyentes entres si: el miedo y el amor.

El miedo que genera la desconfianza, nos hace estar tensos, alertas, en prevención de los comportamientos que nos pueden hacer daño; si la desconfianza es sobre personas específicas, tratamos de protegernos de los actos de estas personas; pero si el miedo es general, nos tratamos de proteger de todo mundo y vivimos con un alto nivel de estrés.

Cuando el miedo es muy grande, puede generar reacciones tan fuertes como la violencia verbal o la agresión física.

Otro comportamiento generado por el miedo es el aislamiento, tratamos de protegernos, de estar cubiertos, de meternos en una concha o caparazón para que nadie nos lastime.

La otra fuerza que nos mueve es el amor. El amor genera confianza y seguridad; pero la confianza no puede ser general o totalmente ciega; el amor nos da la oportunidad de confiar en las personas que amamos y de valorar el comportamiento de las demás personas, para determinar si podemos o no confiar en ellos.

Una de las enseñanzas más hermosas de este libro es la siguiente. Neal explica que cuando tomamos decisiones, lo podemos hacer desde el miedo o desde el amor. La pregunta vital es ¿en este caso, que haría el amor?

El amor basado en la confianza, o la confianza basada en el amor.

Recordemos que el amor nace de nuestro interior y para hacerlo crecer y poder compartirlo con otros, es indispensable resolver el conflicto con nuestro yo interno, el conflicto con nosotros mismos.

Con amor, muchos de nuestros miedos aprendidos van desapareciendo. El amor, no solo reflejado en nuestras palabras, sino plasmado en nuestras verdaderas intenciones y en nuestros actos.

Por eso, aprender a amarnos a nosotros mismo, aceptarnos a nosotros mismos, para darnos cuenta de que somos la persona más importante del mundo para nosotros mismos y así debemos tratarnos. Darnos cuenta de que en este momento, en el presente somos lo mejor que podemos ser y que a partir de hoy, podemos cambiar y mejorar lo que nosotros decidamos.

Cuando nuestros miedos son muy grandes, cualquier expectativa que no se cumple, genera desconfianza y refuerza el miedo. Los miedos se convierten en enormes cadenas mentales que te detienen, te amarran y no te permiten avanzar hacia donde quieres.

En muchos casos, cuando las heridas emocionales son muy profundas y el miedo está muy arraigado en nuestro interior, podemos buscar ayuda externa. Tomar una terapia o participar en grupos de autoayuda, puede ser una herramienta importante para dejar atrás las malas experiencias.

Con el tiempo y el amor, aprendemos a reconocer, a diferenciar a las personas en las que podemos confiar y en las que no podemos confiar.

sábado, 2 de enero de 2010

No vayas fuera, vuelve a ti mismo


“No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad”

-San Agustín-

Las cosas más importantes de la vida, empiezan en tu interior.

La felicidad es tu actitud ante la vida. Tu actitud depende de la forma en que decides como quieres vivir este día, hoy, el presente.

El amor, empieza por amarte a ti mismo. Para compartir ese amor, primero tienes que darte cuenta de que está ahí y siempre va a estar ahí, de hecho, tu corazón es una fuente inagotable de amor. Por eso el amor no tiene medida, no es posible medir algo que no sabes en donde termina. Lo único que tienes que hacer es aprender a quererte tal cual eres, aprender a amar tu cuerpo y tu mente.

La paz mental nace de tu interior. Cuando aprendes a amarte y aceptarte tal como eres, dejas a un lado el principal conflicto que hay en tu vida, el conflicto contigo mismo.

Hoy puedes decidir y aceptar que eres la persona más importante del mundo para ti y que en este momento eres la mejor persona que puedes ser. Lo más importante, es que siempre puedes mejorar.

Siempre podemos elegir. Podemos elegir no hacer nada y quejarnos; podemos elegir disfrutar de la vida y estar felices la mayor parte del tiempo; hasta no elegir, es una elección.

Si hoy estas aquí, lo primero que hay que hacer, es dar gracias por esta nueva oportunidad de hacer algo, de decir lo que queremos y lo que necesitamos, de compartir este espacio con otras personas, de aportar algo, de ser importantes el día de hoy.

Recuerda:

Sin ti no puedes vivir.

Sin tu cuerpo y sin tu mente, no puedes hacer nada, no puedes sentir nada, no puedes aprender nada.

Donde quiera que estés, al menos estarás contigo mismo.

lunes, 13 de abril de 2009

Si te digo te amo.


Si te digo "te amo", significa que estoy compartiendo mi amor contigo, ese amor que empieza en mi interior, que me llena tanto que no tengo la necesidad de recibir amor, pero si de saberme amado (saber que tu compartas tu amor conmigo).

Si tienes un helado y me lo das, entonces te quedas sin nada y esperas que yo te de un helado igual al tuyo o mucho mejor, para sentirte bien. Si yo te doy un helado pero no te parece justo, te sientes mal. Si no te doy el helado que tú esperas, sufres y en tu alma queda el escosor de que te falta algo. Ese sentimiento se va repitiendo, se va acumulando y finalmente se convierte en resentimiento.

Piensa que en lugar del helado estamos hablando de amor y entonces tienes lo que hemos creído durante muchos tiempo que es el acto de amar, un dar y recibir amor que nunca nos parece justo. ¿Recuerdas los intercambios de regalos que se organizan en navidad, donde algunos se lucen y otros apenas y cumplen lo mínimo?

En cambio si tú tienes tu helado y lo quieres compartir conmigo, ni te quedas con las manos vacías ni esperas que forzosamente yo te comparta de mi helado. Lo compartes sin condiciones. El complemento perfecto es cuando yo comparto mi helado contigo. Si hay diferencias en los helados, no es tan importante, se puede arreglar.

En una sana relación de pareja, se trata de compartir, de querer compartir eso que tenemos en el corazón y que empieza por amarnos y aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos. Entonces tu me compartes todos los días un poco de tu helado y yo te comparto todos los días un poco del mío, sin condiciones y sin falsas expectativas.

¿Por qué no se acaba el helado?, por que tu corazón es una cocina mágica (como dice el Dr. Miguel Ruiz en su libro "La maestría del amor"), que es capaz de producir todo el helado que necesitas, toda la cantidad y tipos de comida que tu quieras para ti y que quieras compartir con las personas que quieres.

Pero si no te amas a ti misma, entonces no hay amor en tu corazón, solo una gran lista de necesidades, un vacío inmenso que difícilmente alguien podrá llenar siempre. De ahí viene esa necesidad de estar recibiendo amor, aunque nos cueste la libertad, la individualidad, la dignidad, el respeto a nosotros mismos; aunque recibamos amor solo en palabras, o vivamos del rancio recuerdo del amor que nos juramos de novios o al inicio de la relación de pareja.

Puedes decir que quieres ser amada, que te hace falta encontrar alguien que te de amor o que al menos te diga que te ama – aunque los hechos y los actos lo desmientan descaradamente -, que te sientes sola, incompleta, que no puedes ser feliz sin ese príncipe azul o que sin el no eres nada, pero eso no es amor, es solo el reflejo de un concepto equivocado, de la idea de que tienes que dar amor para recibir amor.

Para poder compartir el amor con alguien, primero necesitas tener ese amor en tu corazón, darte cuenta de que está ahí, descubrirlo y valorarlo como el inmenso tesoro que es, ese amor es solamente tuyo y tu decides lo que haces con el.

Cuando te amas a ti misma y te aceptas tal como eres, el amor empieza a crecer en tu interior, hasta que te llenas de amor y sigue creciendo hasta que se convierte en un amor inmenso (sin medida).

En todo lo caso, lo que va creciendo o se va perdiendo con el paso del tiempo, es la relación. El amor verdadero no dura tres meses, lo que dura tres meses es la ilusión del enamoramiento, que al desvanecerse te quita la venda de los ojos y empiezas a ver la realidad que te negabas a ver con el pretexto de que estabas enamorada.

Recuerda, el amor siempre es verdadero. No se puede medir en kilos, en metros, en metros cuadrados, en litros, en kilómetros, ni siquiera en años luz. Simplemente no se puede medir, tu corazón es una fuente inagotable de amor.

El amor se comparte en las acciones de todos los días, en las emociones que compartimos, en las actitudes, en las atenciones, en los detalles.

¿En que momento dejamos de notar esas pequeñas cosas que hace nuestra pareja por nosotros, para nosotros? ¿En que momento dejamos de valorarlos? ¿Por qué no nos damos permiso de verlos, de reconocerlos, de tenerlos presentes cada día?

De igual forma, nosotros hacemos cosas, grandes, medianas o pequeñas; tenemos detalles, atenciones. ¿En que momento dejo nuestra pareja de darse cuenta de ellos?

Pero si ya no lo hacemos, ¿En que momento dejamos de tener cuidados, consideración, respeto, admiración por la otra persona?

¿Será que nos perdemos en la relación física porque no entendemos el amor? ¿Nos perdemos y creemos que son solo las sensaciones, la dependencia, el sentido de propiedad, el creer que tenemos derechos y poder sobre la otra persona y que con eso basta? ¿Por qué empezamos a creer que ya no es necesario hacer nada? ¿Por qué ya está aquí? ¿Por qué sentimos que tiene también la misma dependencia, la misma necesidad, que es también una media persona que no puede funcionar sin mí? ¿Por las promesas? ¿Por los juramentos de amor eterno? ¿por los siempre y los nunca que se dicen sin conciencia real de lo que estas ofreciendo, sin saber si lo vas a poder cumplir?

En todo caso, también guardamos el miedo a perder a esa persona y viene el tirano de los celos, de la inseguridad, de la desconfianza.

Empieza el chantaje, el control, el espionaje, la incertidumbre. Eso no es amor.

Si tenemos tantas confusiones sobre el amor, ¿No será que tenemos los conceptos equivocados? ¿Qué aún no sabemos lo que es el amor? ¿Qué solamente queremos creer en los “te amo” y los “te quiero” del otro, pero no sentimos más que la necesidad de sabernos amados por otro, de sabernos necesitados por otros?

Yo creo que si cambiamos el concepto, cambiamos nuestra forma de pensar y por consecuencia, cambiamos nuestra forma de vivir.Empecemos por amarnos a nosotros mismos, por hacer que ese amor que siempre ha estado en nuestro corazón, germine, crezca, se vuelva inmenso – sin medida-. Tendremos tanto amor, que lo podemos compartir con la persona que nosotros queramos.


lunes, 25 de agosto de 2008

El amor y el sexo, dos cosas diferentes.


El amor y el sexo son dos cosas diferentes, que no debemos confundir. El sexo es una necesidad que todos tenemos y que la naturaleza impulsa para lograr la permanencia de las especies a través de la reproducción.

Los seres humanos tenemos la gran ventaja de que podemos decidir con quien compartimos nuestra sexualidad, por lo general, esperamos compartir nuestra sexualidad con la persona adecuada, es decir, la misma persona con la que compartimos nuestro amor, sobre todo cuando decidimos formar una pareja y después una familia.

El amor, es otra cosa. El amor está en nuestro interior, necesitamos descubrirlo y hacerlo crecer. Empieza por aceptarnos a nosotros mismos tal como somos, por amarnos a nosotros mismos. Cuando logramos esto, el amor crece tanto que nos llena y no sentimos plenos. Entonces, podemos compartir nuestro amor con la persona que nosotros queremos.

Por eso es importante cambiar el orden en que hacemos las cosas para encontrar pareja:

Actualmente: primero idealizamos, creamos una imagen perfecta e irreal de lo que queremos. Luego decidimos, casi inconcientemente, enamorarnos de alguien. Luego tratamos de relacionarnos con ese alguien y que ese alguien se interese en nosotros. Luego que logramos tener una pareja y en la medida en que se va formalizando la relación, empezamos a pensar si realmente nuestra pareja es lo que nosotros queremos, si realmente queremos compartir esta parte de nuestra vida con esta persona.

Esto nos lleva a cometer muchos errores, porque una vez que decidimos enamorarnos, no vemos, no escuchamos, no entendemos, nada que sea contrario a nuestro enamoramiento, hasta que nos topamos con la realidad.

Lo que podemos cambiar, cambiando nuestros conceptos y cambiando el orden en que hacemos las cosas, sería como sigue:

Primero, decidimos que es lo que queremos de la persona con la que esperamos compartir nuestro amor y nuestra vida. Esto implica no idealizar y pensar en términos objetivos y realistas. Pensar en actitudes y aptitudes, en la convivencia, en la cooperación y en el largo plazo. Aunque esto es bastante difícil porque no lo hemos hecho antes, es más, nos han hecho creer que pensar así es de personas malas, frías y sin corazón, pero no es así.

Por ejemplo y sin ánimo de lastimar la sensibilidad de nadie: si quieres un perro que te sirva para cuidar la casa, no vas a comprar un gato, o una pareja de periquitos australianos. Si quieres un caballo de carreras, no vas a comprar un burrito o un ratón blanco. Por eso es tan importante decidir con quien quiero compartir una parte muy importante de mi vida. Si elijo un águila, no puedo esperar a que después se pase los días en el gallinero.

Una vez que tengo claro que es lo que quiero, entonces ya se que estoy buscando. No cualquier persona que se cruce en mi camino, aunque su apariencia sea atractiva, va a tener las características que estoy buscando. Cuando encuentre a una persona con las características que quiero, puedo decidir si me gusta o no.

Por supuesto que puede haber más de una persona que me guste. Los siguiente es saber si esa persona que a mi me interesa, se interesa en mi. La forma más sencilla y directa, ¡es preguntar! Si tenemos en común ese interés, ya tenemos mucho en común.

Una vez que sabemos lo que queremos, que lo encontramos, que tenemos ese interés mutuo, lo que sigue es conocer a la persona y decidir si queremos poner nuestros sentimientos en ella y compartir nuestro amor con ella. Entonces, decidimos enamorarnos y hacer crecer la relación.

Con este simple cambio, nos evitamos malos entendidos, sufrimiento innecesario, relaciones tormentosas o equivocadas, errores casi fatales y mucho tiempo perdido.

1.- Decidir que es lo que realmente quieres en la persona con la que compartirás tu vida.
2.- Estar consciente de lo que estas buscando.
3.- Encontrar lo que estas buscando y decidir si esa persona te interesa.
4.- Saber si esa persona tiene interés en ti. La forma más sencilla y directa, ¡es preguntar!
5.- Si hay interés en común, darte la oportunidad de conocer a esta persona.
6.- Decidir si realmente quieres poner
tus sentimientos en esa persona, y entonces si, ¡enamórate hasta las chanclas!

Enamorarse es una decisión personal. No depende de la casualidad, ni de las circunstancias, ni de nada externo. Es una decisión. Esto quiere decir que somos responsables de nuestros sentimientos, que podemos decidir si los ponemos en una persona (nos enamoramos) o si los retiramos de esa persona (nos desenamoramos). Los sentimientos son nuestros y nosotros decidimos.

Desenamorarse es difícil, puede ser doloroso y requiere de tiempo. Pero depende de nosotros mismos.

Yo creo que si cambiamos la forma en que establecemos relaciones de pareja, cambiando el orden en que hacemos las cosas, nos hacemos responsables de nuestras decisiones y de nuestros sentimientos, haremos mejores elecciones y nuestra experiencia sobre el amor va a ser muy diferente.


jueves, 14 de febrero de 2008

Amor y amistar, amar y querer, ¿según el regalo es el tamaño del amor?

El día del amor y la amistad.

Amor y amistad, amar y querer, ¿según el regalo es el tamaño del amor?

Idependientemente de la publicidad, de la comercialización y de todo aquello que nos hace sentir obligados a dar un regalo o a demostrar nuestros sentimientos específicamente en este día, es importante que nos demos tiempo para reflexionar si nuestros conceptos, esos que aprendimos a lo largo de nuestra vida sobre lo que es el amor, lo que significa y su importancia en nuestra vida, siguen siendo válidos.

Amar vs querer.

Según la canción, estas dos palabras no son compatibles. Pero puede ser que estemos equivocados.

El amor es cuestión de querer, de que tu quieras y yo quiera. Esto es fundamental para hablar de una relación. Si una de las dos personas no quiere, entonces no hay relación. Por eso, es necesario que aprendamos a relacionarnos de forma diferente a como lo aprendimos.

1.- No tienes que buscar el amor. Nadie te lo va a dar, porque el amor no es una cosa que se pueda estar intercambiando entre las personas. El amor está en ti, en tu interior. Tu mismo eres una gran cocina mágica que puede generar el amor que necesitas y el amor que quieres compartir con quien tu quieras.

2.- El amor se comparte. Para compartir el amor, primero hay que crearlo. El amor empieza contigo mismo, primero que nada tienes que aprender a amarte a ti mismo tal y como eres. Amarte a ti mismo implica aceptarte totalmente. No criticarte por nada. Saber que eres la persona más importante del mundo para ti y que realmente sin ti, no puedes vivir.

3.- Una vez que te amas a ti mismo, generas tanto amor que lo puedes compartir con la persona que tu quieras.

4.- Antes de poner tus sentimientos en una persona, asegurate de que esa persona es lo que realmente quieres. Esto significa que tienes que decidir con que tipo de persona quieres compartir tu vida y tienes que tener muy claro que es lo que quieres de esa relación. Te haces responsable de tu elección. Si tienes alguna duda... ¡Preguntame!

5.- El amor es tuyo y nadie te lo puede quitar. De la misma forma que pones tus sentimientos en una persona con la que quieres compartir tu amor, los puedes quitar y romper con una relación que en lugar de apoyar tu crecimiento, te limita o te daña. Si no estes feliz, seguramente que tu relación se basa en cualquier cosa, menos en amor.

6.- La felicidad es tu actitud ante la vida. Si aprendes a amarte a ti mismo y a compartir tu amor, te darás permiso de estar feliz la mayor parte del tiempo.

7.- El amor no es para siempre. Solo dura lo que dura nuestra vida.

8.- El amor verdadero, el que nace de tu interior, es infinito. No tiene forma de medirse ni la necesita.

¡Feliz día de San Valentín!

¡Muchos abrazos y besos!

Regala todas las sonrisas que puedas...

Y no olvides que el tamaño o el valor del regalo, solo es reflejo de nuestra capacidad de pago.


martes, 29 de enero de 2008

Comentarios sobre "El alquimista" de Paulo Coelho, 3ra y última parte.



"Y aprovechó para agradecer el hecho de estar lleno de amor por una mujer. Cuando se ama, las cosas adquieren aún más sentido."

Cuando estas enamorado, ves las cosas muy diferentes. Todo te parece que está bien, las plantas están más verdes, los pájaros cantan, te desbordas de felicidad. Y sin embargo, el mundo sigue siendo el mismo mundo, con las mismas personas, con las mismas circunstancias que te tocan vivir. ¿Por qué parece diferente?
Muy sencillo: Porque tu actitud es diferente.
Por eso se dice que la felicidad es tu actitud ante la vida. Esta en tu interior y es tu elección como quieres vivir cada día: lamentándote por las cosas negativas (aunque sean pocas y pequeñas), o disfrutando las cosas bonitas de la vida, los detalles, las cosas muy importantes y las menos importantes. Tu misión en esta vida es aprender y ser feliz el mayor tiempo posible.

##

"Cuando se quiere algo, todo el Universo conspira para que la persona consiga realizar su sueño."

No se trata de decir: pues a mi me gustaría… o, yo quiero ser o tener tal cosa y esperar a que alguien lo ponga en mano. Esas son pequeñas mentiras que nos decimos a nosotros mismos, porque en realidad no hacemos mucho por lograr eso que decimos. Cuando realmente quieres algo, se convierte en un objetivo en tu vida. Todas tus energías están enfocadas a lograr ese algo: investigas, estudias, aprendes, cambias cosas, te esfuerzas permanentemente, no importan los contratiempos o las circunstancias adversas que tengas que superar, tú persistes y finalmente lo consigues.

"Sin jamás comprender que el Amor nunca impide a un hombre seguir su Leyenda Personal. Cuando esto sucede, es porque no era el verdadero Amor, aquel que habla el Lenguaje del Mundo"

Todos tenemos una misión en la vida, hay algo que tenemos que aprender, algo que tenemos que realizar, algo que tenemos que encontrar. El establecer una buena relación de pareja, no tiene porque ser un obstáculo, impedimento o razón para dejar a un lado ese propósito fundamental de nuestra vida.

##

"Se ama porque se ama. No hay ninguna razón para amar"

El amor no tiene medida, ni necesita justificación. Es una decisión totalmente personal, el amor es nuestro y nada ni nadie nos lo puede quitar; solo nosotros decidimos con quien lo compartimos. Cuando entendemos esto, podemos tomar esa decisión con madurez y la seguridad de que realmente es lo que queremos.