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jueves, 18 de agosto de 2011

EL AMOR ES FUNDAMENTAL EN NUESTRA EXPERIENCIA DE VIDA






Estamos en este mundo, principalmente por dos razones fundamentales:
1) Aprender, y 2) Ser felices.

Siempre estamos aprendiendo, desde que nuestra mente empieza a trabajar y nuestros sentidos empiezan a captar información en el vientre materno, hasta que exhalamos el último suspiro.

Para ser felices, primero tenemos que resolver nuestro conflicto interno, es decir, el conflicto que tenemos con nosotros mismos. La mejor forma de resolverlo, es aprendiendo a amarnos a nosotros mismos.

Es decir, el amor tiene que empezar, necesariamente, por amarnos a nosotros mismos.

El concepto de amor que aprendimos y que nos repiten los cuentos y las historias está equivocado. No se trata de dar todo nuestro amor a una persona y que esa persona nos de todo el amor que necesitamos. Cuando lo vemos así, estamos creando una gran dependencia de la otra persona.

Imagínate que estás en un intercambio de regalos. Tú te esmeras y compras el mejor regalo que puedes, sin importar el costo. Pero la otra persona no hace lo mismo, solo por cumplir, te da cualquier cosa, algo que ni siquiera te gusta o te sirve. ¿Cómo te vas a sentir? Frustrada, decepcionada, triste. Te vas preguntarte porque es así contigo, ¿será que no mereces algo bonito?, o ¿será que no valoran lo que tú haces, el esfuerzo, la dedicación, el sacrificio? En fin, al final te quedas con la certeza de que no es justo y en tu alma se queda un pequeño rencor que crece con el tiempo.

Así es la idea del amor que nos enseñaron. Primero los demás, luego tú. Tú tienes que esforzarte por quedar bien, por hacer sentir bien a los otros. Al final, no te queda energía ni tiempo para ti misma.

Ahora, imagínate que en tu corazón está todo el amor que necesitas. Ahí, justo en tu interior. Solo tienes que darte cuenta, porque ahí ha estado toda tu vida. Pero el amor empieza por amarte a ti misma, para que ese amor se desarrolle y crezca hasta convertirse en algo maravilloso, solo necesitas amarte a ti misma. Para esto, tenemos la siguiente lista:

- Aceptar que eres la mejor persona que puedes ser en este momento.
- Entender que tú no eres ni tu cuerpo ni tu mente. Tú eres la fuerza vital que les da vida, por lo tanto, eres amor en su más pura expresión.
- Entender que tu cuerpo y tu mente, son tus herramientas para vivir la experiencia humana. Es importante que las cuides y las mantengas en buen funcionamiento, porque te van a durar toda la vida.
- Amarte a ti misma significa que te aceptas tal y como eres. No necesitas ser perfecta, porque estás en este mundo para aprender y mejorar.
- No regañarte por nada. Darte cuenta que en tu interior, tu parte emocional es como una niña de tres años que lo que necesita es apoyo, amor y comprensión. ¡Y solo tú se los puedes dar!

Una vez que te amas y te aceptas tal y como eres, aprendes a sentir respeto por ti misma. Eso se proyecta en todas tus relaciones.

Con el tiempo, te vas a dar cuenta de que tu corazón se puede convertir en una fuente de amor inagotable. Pero tienes que empezar por el amarte a ti misma. No puedes dar lo que no tienes.

Ahora imagínate que tienes un helado muy rico, que nunca se termina. Cada vez que necesitas helado, ahí está, tienes más que suficiente y lo puedes compartir con quien tú quieras.
Entonces, lo que necesitas, es encontrar a una persona que también tenga su propio helado. De lo que se trata, es que podemos compartir nuestro helado con la persona que nosotros elegimos y aceptamos que esa persona nos comparta de su helado, pero si no lo hace, no pasa nada. Tenemos todo el helado que necesitamos.

El amor es como ese helado. Empieza por amarte a ti misma, nace de tu interior y tu corazón es una fuente inagotable de amor. Tenemos todo el amor que necesitamos en nuestro propio corazón, solo tenemos que amarnos a nosotros mismos.

Cuando encontramos a una persona que nos interesa, podemos compartir nuestro amor con ella y ella puede compartir su amor con nosotros. No se trata de dar y recibir, se trata de compartir.
Así, ¡nadie se queda con las manos vacías!, compartimos, hacemos cosas juntos, nos respetamos, nos apoyamos para crecer juntos. ¿Te suena mejor?

El amor, cuando es amor, es siempre verdadero.

Nuestras relaciones son diferentes: podemos tener un novio o compañero, podemos tener amigos y amigas, podemos tener familiares, compañeros de trabajo o de escuela. Podemos quererlos a todos, con el mismo amor – el amor es uno solo – pero nuestra relación con cada uno de ellos es diferente.

Con nuestro compañero – novio, amante, esposo, pareja – compartimos nuestra sexualidad, nuestra intimidad.
Con nuestros familiares, compartimos buenos y malos momentos; vivimos en la misma casa o nos visitamos, nos cuidamos y estamos pendientes unos de otros.
Con nuestros amigos, compartimos cosas que nos gustan y tenemos alguien con quien hablar, a quien confiarle nuestras cosas.

Nuestras relaciones son diferentes con cada persona. El amor es uno solo, es el mismo. El amor es parte de nuestra esencia, es parte de nuestra energía vital.

Por último, es importante que recuerdes esto: el pasado ya es historia y no tiene ninguna fuerza sobre nosotros. Es nuestra mente la que insiste en traer los malos recuerdos. El futuro, no ha llegado y en realidad, no podemos saber qué es lo que va a pasar mañana. Lo único que tenemos en realidad es el presente. Este día, hoy, el ahora. Todo ocurre en el presente, es en el presente cuando tenemos el poder de decidir cómo queremos que sea nuestra vida los siguientes años.

Saludos y buen día





lunes, 24 de enero de 2011

LAS FUERZAS DEL CORAZÓN, EL AMOR Y EL MIEDO, PARTE 1


El amor es algo maravilloso. Lo hemos escuchado muchas veces y en el fondo de nuestro ser, sabemos que es cierto, pero ¿Por qué entonces nos va tan mal con el amor?, ¿Por qué sufrimos y nos duele tanto?

La respuesta es que tenemos un concepto equivocado de lo que es el amor, de lo que significa, de cómo funciona, de cómo se siente, como se vive.
Para hacerlo un poco menos complicado – eso espero – empecemos por explicar lo que no es el amor. El siguiente texto tomado de internet es bastante interesante (entre paréntesis mis comentarios):

Si necesitas a alguien para ser feliz … eso no es amor. ES CARENCIA

(Recuerda que la felicidad solo depende de tu actitud ante la vida, no de estar o no estar con una persona determinada, ni de tener o no tener cosas, éxito o dinero)

Si tienes celos, inseguridad y haces cualquier cosa por mantener a alguien a tu lado, aún sabiendo que no eres amado… eso no es amor. ES FALTA DE AMOR PROPIO.

(Recuerda que el amor empieza por amarte a ti mismo. Cuando te amas a ti mismo, eres capaz de soltar sin ningún miedo a quien no te ama, para darte el tiempo y el espacio para encontrar a la persona que quiere estar contigo y compartir ese amor que cada uno tiene en su corazón. Es estar juntos, porque los dos queremos estar juntos)

Si crees que tu vida queda vacía sin esa persona… no consigues imaginarte solo… y mantienes una relación que se acabó… eso no es amor. ES DEPENDENCIA.

(Si te amas a ti mismo, te aceptas tal y como eres ahora, no hay lugar para el miedo y sin miedo, eres capaz de estar solo sin sentirte solo, eres capaz de estar en paz contigo mismo y no necesitas depender de nadie.)

Si piensas que el ser amado te pertenece te sientes dueño y señor de su vida y de su cuerpo… eso no es amor. ES EGOISMO.

(Una relación sana se basa en el respeto y en el amor que hay entre las dos personas. Tener una relación – tengas o no papeles – no significa tener un derecho de propiedad, porque estamos tratando con personas – que piensan, sienten y quieren en forma individual – no con cosas. Podemos ser dueños de las cosas, pero no de las personas. El amor es una cuestión de querer, de ambas personas quieran estar en la relación.)

Si no lo deseas… no te realizas como hombre o mujer con esta persona, prefieres no tener relaciones íntimas con ella, sin embargo sientes agrado al estar a su lado … eso no es amor. ES AMISTAD.

(El amor y el sexo son cosas distintas, podemos ejercer nuestra sexualidad con la persona que amamos, pero también lo podemos hacer sin que exista amor de por medio. Podemos tener sexo por distintas razones: por atracción física, por necesidad, por obligación y hasta por deporte, y no necesariamente tiene que haber amor.)

Si discuten por cualquier motivo, les falta acuerdo en diversas situaciones, no les gusta hacer las mismas cosas… pero hay un deseo de estar íntimamente juntos…. eso no es amor. ES DESEO.

(Si una relación solo funciona en los momentos de intimidad, pero el resto del tiempo es un desastre, habría que reconsiderar si realmente queremos estar en este tipo de relación, si lo que estamos viviendo es realmente lo que queremos en nuestra vida, lo que necesitamos para crecer como personas y mejorar como seres humanos.)

Si tu corazón late más fuerte, el sudor se pone intenso, tu temperatura sube y baja, sólo en pensar en la otra persona … eso no es amor. ES PASION.

(Claro que podemos sentir pasión por la persona que amamos, pero cuando la relación solo se basa en la atracción física, es importante entender que solo va a durar mientras esa pasión exista. Conforme la pasión disminuya, la relación también irá perdiendo fuerza. Podemos disfrutar de la pasión, pero si realmente queremos que la relación dure más allá, necesitamos ir construyendo la relación que queremos, conocer a la otra persona, sus gustos, sus proyectos de vida, sus expectativas.)

Ahora es más sencillo entender que el amor es parte de ti, empieza por amarte a ti mismo. El amor es una de las fuerzas más poderosas que conocemos, es una forma de energía que generan las personas y seguramente lo hacen todos los seres vivos.

El amor es parte de lo que somos realmente, se manifiesta a través de nuestras emociones, pero está más allá de nuestras emociones. Lo percibimos a través de nuestro cuerpo emocional y lo experimentamos a través de nuestra mente y nuestro cuerpo físico. Pero es mucho más que sensaciones y emociones, en sí mismo, el amor es parte de nuestra energía vital, es decir, de nosotros mismo.

Es un tipo de energía diferente a la que estudia la física. Es un tipo de energía que en lugar de mover cosas, mueve personas, mejor dicho, mueve las emociones de las personas y las emociones hacen que las personas se muevan.

Manifestamos el amor a través de nuestros actos, de nuestros pensamientos y de nuestras palabras. Por eso es tan importante cambiar nuestro concepto del amor, para que exista esa congruencia tan necesaria entre lo que creemos, lo que pensamos, lo que decimos y finalmente, lo que sentimos cuando hablamos de amor.

Un ejemplo sencillo y fácil de entender. La forma en que amas a un niño pequeño – tu hijo, tu sobrino – es una muestra de amor. No tiene condiciones, no importa lo que hace o no, no importa su físico, solo lo amas por lo que es. En realidad, el amor es uno solo, lo que es diferente es el tipo de relación que tenemos con las personas que amamos.

Si logramos construir relaciones de pareja sanas, que tengan como base el respeto a la otra persona – a su trabajo, a su individualidad, a su forma de pensar, a su forma de ser – lograremos relaciones sólidas y de largo plazo, donde el compromiso nace de las personas y no de los papeles. La vida es todos los días, el amor también.

viernes, 22 de octubre de 2010

PARA ESTAR JUNTOS


Si nuestra relación se inició con muchas suposiciones, con muchas creencias de lo que tenía que ser, con muchas expectativas – muchas veces imaginarias, sin un fundamento real – seguramente esas expectativas no se han cumplido, en algunos casos de manera parcial, en otros de manera total.

Sin embargo, la realidad es que en este momento, en este presente que es el único tiempo que realmente tenemos, estamos juntos y podemos replantear como queremos que sea nuestra relación. La forma en que nos gustaría que fuera esa parte de nuestra vida en la que convivimos en pareja, independientemente de las actividades que hace cada uno por separado.

En este punto, la forma de decir las cosas es muy importante. Podemos decir lo mismo, de diferente manera; como dicen, en la forma de pedir está el dar.

Podemos evitar los reproches. Los reproches descalifican al otro y si generalizamos usando palabras como “nunca” o “siempre”, descalificamos incluso las ocasiones en que si ha tenido la consideración, el respeto, la comunicación, la solidaridad, la empatía, el amor, todo eso que esperamos de la persona que elegimos como pareja. Esta forma de descalificar, pone a la otra persona a la defensiva y es común que se generen resentimientos.

Podemos evitar ponernos histéricos e históricos. Planteamos lo que queremos de una forma positiva, con una actitud relajada, más que un esfuerzo o sacrificio del otro, lo que buscamos es una forma de mejorar la relación. En la parte histórica, necesitamos tener claro que lo pasado ya no se puede cambiar; el cambio es a partir de este momento y en adelante.

Podemos elegir las cosas que son más importantes para nosotros. Digamos que el 20% de las situaciones, genera el 80% de los desacuerdos. Si resolvemos este 20% de las situaciones, podemos eliminar el 80% de los desacuerdos, de las discusiones, de las peleas y por lo tanto, el resentimiento deja de acumularse y es más fácil hacer recuperar la relación.

Mi propuesta, a manera de ejemplo, de cómo podría ser una relación de pareja en donde los dos participamos de manera positiva, con el objetivo de disfrutar ese tiempo que pasamos juntos. Recordemos que antes del sexo y después del sexo, sigue existiendo una relación de dos personas que están buscando la mejor manera de convivir juntos, dos personas que siguen siendo individuos, entes emocionales, personas únicas, diferentes al resto de la humanidad.

El ejemplo: Estamos juntos, pero seguimos siendo personas individuales, independientes. Tú tienes siempre la libertad de hacer lo que tú quieres hacer o de ir a donde tu deseas ir.

El amor es una cuestión de querer y estamos juntos porque tu quieres estar conmigo y yo quiero estar contigo.

Poco a poco estamos haciendo los espacios para estar juntos, para compartir momentos y cosas, para estar solos. Podemos ir a pasear o quedarnos a ver una película, tomar un helado y caminar juntos en algún parque o en alguna avenida.

Aprendemos a tocarnos poco a poco, a reconocernos con las yemas de los dedos, con los ojos cerrados unas veces y con los ojos abiertos otras. Nos damos el tiempo para conocer cada detalle uno del otro, hasta sabernos de memoria.

De esta forma aprendemos la respuesta a cada pequeña caricia y armamos una sinfonía de sensaciones.

Buscamos atardeceres hermosos, nos recostamos para descifrar las figuras que forman las nueves en el cielo y en la noche, miramos con ojos de niño las miríadas de estrellas que cuelgan de la oscuridad en las noches despejadas.

Tomamos café por las mañanas y lo endulzamos con besos. Vamos al cine aunque no veamos la película completa.

Si algún día estas triste, yo estaré contigo para abrazarte o te daré el espacio y el tiempo que tu necesites para estar sola, pero siempre estaré al alcance de tu llamada.

Te contaré chistes o nos reiremos de tonterías. Nos regalaremos sonrisas y miradas llenas de amorosas complicidades.

Escribiremos sobre nuestra experiencia, sobre nuestro aprendizaje, de cómo ser una pareja con amor, con respeto a la individualidad y a la libertad de cada uno.

Tú me regalarás algo útil y yo te regalaré algo hermoso, envuelto para regalo, con una linda tarjeta que dirá cuanto te amo.

Dedicaremos tiempo para escuchar música, para cantarnos las canciones que más nos gustan, sin importar si entonamos o si desafinamos, solo importa que nos queremos.

Dedicaremos tiempo para aprender a bailar y bailaremos abrazados, en medio de una multitud o en la privacidad más completa.

En los viajes largos nos turnaremos para manejar.

Nos haremos compañía y podremos estar hablando sin parar durante horas o quedarnos en silencio, en ese silencio compartido que no necesita de palabras.

Hasta aquí el ejemplo. Ahora, piensa un poco: ¿Qué te gustaría tener en tu relación de pareja?.

Podemos ir logrando cambios y acuerdos uno por uno. No es fácil, pero es posible.

Que tengas un gran día.