viernes, 5 de octubre de 2007

Hacer lo que te gusta o hacer lo que tienes que hacer, pero con gusto



“Deja que la disciplina se encargue de las pequeñas cosas que no te agradan.....
y puedas dedicar tu vida a hacer las grandes cosas que si te gustan.”

Hasta las cosas más insignificantes pueden ser muy pesadas si las haces de mala gana. Si de todos modos tienes que hacerlo, hazlo con gusto. Te darás cuenta de que fácil y rápido terminas de hacerlo.

Para aquellas cosas que son rutinarias, puedes trabajar en formar el hábito de hacerlas de la manera más práctica y sencilla que encuentres. Una vez que se convierte en un hábito, lo haces sin estar analizando si te resulta agradable o no; ya tienes la disciplina para hacerlo y lo llevas a cabo de forma rápida y eficiente.

Entonces, te podrás dedicar a disfrutar de aquellas cosas que si te gustan; son esas cosas que te permiten sentir la plenitud de la vida y que te cargan la pila. Son las cosas que te divierten, que disfrutas mientras las haces y te sientes totalmente satisfecho cuando las terminas.



martes, 11 de septiembre de 2007

Primero yo, luego yo y luego… o ¿Por qué amarse a si mismo, no tiene que ver nada con ser egoísta?





La definición de Egoísmo que tiene Wikipedia es:



“Conducta consistente en poner habitualmente los intereses propios en primer lugar.”

Sin embargo, yo creo que hay una gran diferencia entre ser egoísta y aprender a amarse uno mismo. Intentemos aclarar el concepto.

Una persona que se ama a si misma, sabe que para aportar a otros en cualquier ámbito, tiene que estar bien y sentirse bien ella misma. Por lo tanto, se esmera en cuidarse y no tiene necesidad de sacrificarse por el beneficio de otras personas. Participa y aporta su trabajo, conocimientos y habilidades en beneficio de todos.

Una persona que es egoísta, no sabe amarse a si misma y por lo tanto, trata de llenar ese vacío a través de auto-compensaciones, incluso a costa de los demás. Difícilmente participa y definitivamente se resiste a aportar.

El que se ama a si mismo, es feliz y esta satisfecho con su vida. Trabaja y se esfuerza para ser mejor, estar mejor y sentirse mejor. Tiene intacta la capacidad de disfrutar de la vida.

El que es egoísta, trata de acaparar, trata de tener, trata de llenar su miedo y su angustia de no ser amado, con todo lo que puede acumular. Y sin embargo, no es feliz, nunca está satisfecho y siempre quiere tener mas, aún aquello que no le sirve para nada.

Finalmente, nuestra principal tarea en este mundo es ser feliz el mayor tiempo posible, y para lograr esto, es fundamental aprender a amarnos a nosotros mismos tal y como somos, aceptarnos tal y como somos y sobre todo, ¡dejar de criticarnos a nosotros mismos!

Encontré este artículo sobre el Egoísmo como una enfermedad. Espero que lo encuentren tan ilustrativo como yo lo encontré.

La enfermedad del egoísmo

El egoísmo suele verse más como un fenómeno del lado de los antivalores que del trastorno.

Decimos que el egoísta es indoloro, mezquino o miserable, pero nunca lo vemos como una posible patología. Desde mi punto de vista, hay que considerarlo como una enfermedad del yo acaparador.

Además de un acto de mala educación, es un atentado a los derechos humanos, una violación del principio de la reciprocidad, una conducta depredadora, o si quiere, un patrón antisocial.

A veces la avidez es tan arraigada, es tan visceral, tan destructiva, que para modificarla se requiere la intervención psicológica o psiquiátrica. No disculpo a los egoístas, sino afirmo que están aquejados de una enfermedad perversa.

En un conocido diccionario, Egoísmo se define como; "Inmoderado y excesivo amor que uno tiene por si mismo y que le hace tender desmedidamente a su propio interés", sufre de egocentrismo: "Soy el centro del universo".

El egocéntrico, inevitablemente, desconoce a todo interlocutor y destruye toda posibilidad de relación: "Sólo yo existo".

El inmoderado y excesivo amor por si mismo hace referencia de la egolatría, lo que se conoce como mecanismo o culto al ego. El Ególatra desconoce la empatía.
No posee la capacidad de amar porque el amor propio le demanda todo su potencial afectivo.
¿Qué es ser egoísta?: Es renunciar a la condición humana, a lo coafectivo, es desconocer que somos prolongaciones de los demás.

La carencia de amor, la ausencia de empatía y la indiferencia acaparadora son formas de agresión encubierta, violencia enfermiza que merece, además de repudio, ayuda profesional.


martes, 31 de julio de 2007

El cambio

“La gente feliz no solo acepta el cambio, ¡lo aprovecha! Son las personas que dicen: ¿Por qué habría de querer que mis próximos cinco años fueran como los últimos cinco?”

(Del libro: ¡Sea feliz ya!, de Andrew Matthews)

La felicidad no es una circunstancia ideal en tu vida, es la actitud que tienes ante la vida. Si quieres que las cosas sean diferentes, tienes que tomar el riesgo de cambiar tu forma de pensar y crear pensamientos, si cambias tu actitud, cambias tu vida.

Nuestra mente necesita tener cierto nivel de certidumbre ante el futuro inmediato para sentir seguridad. En ese sentido es que el cambio nos genera miedo, al no estar seguros de lo que puede pasar a consecuencia de dicho cambio. Y sin embargo, la vida es un proceso en el que los cambios se dan constantemente.

Algo que estamos aprendiendo es que derivado de los cambios en la tecnología (transporte, comunicaciones, informática, globalización, cambios climáticos, etc.), los cambios en nuestra vida ocurren cada vez con mayor velocidad, en periodos de tiempo cada vez más cortos.

Por ejemplo: en los años cincuenta del siglo pasado (¡que lejos se oye eso!), una empresa podía elaborar su manual de procedimientos y trabajar 15 o 20 años sin tocarle un pelo. En la actualidad, los procedimientos se actualizan al menos una vez al año.

Otro ejemplo, son las computadoras. Una máquina con más de tres años de antigüedad, ¡ya es obsoleta!

Por lo anterior, nuestra capacidad de respuesta para adaptarnos a los cambios cada vez debe ser mayor, para mantenernos al día y seguir hacia delante.

Cuando empiezas a reflexionar sobre el cambio, te das cuenta que es parte de de nuestra vida: hoy no somos los mismos de ayer, aprendimos algo, tuvimos diferentes experiencias y mañana seremos diferentes. Hasta a nivel de nuestras células, estamos en un proceso de cambios y renovación constante. ¿Entonces, por que tener miedo?


viernes, 27 de julio de 2007

Aprender de los errores

"He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos.
26 veces, me han confiado el último tiro para ganar el juego y lo he fallado.
He fallado una y otra vez en mi vida. Y es por eso que tengo éxito."


¿A quien le gustaría tener a este jugador en su equipo?

Le damos demasiado valor a los errores que cometemos y confundimos un fracaso, un error o una falla, con nuestro valor como personas.

Cuando nos vemos en estas situaciones, lo principal es reconocer cual es nuestra responsabilidad, que fue lo que hicimos mal y aprender de ello.

Esto pasa a lo largo de nuestra vida y es una de las formas en que aprendemos, crecemos como personas y mejoramos nuestra forma de hacer las cosas.

Hagamos un cambio: en lugar de criticar, regañar o hacer burla de un error, expliquemos lo que se está haciendo mal, y en su caso, la forma correcta de hacerlo. Seguramente muchos te lo van a agradecer. Si lo aplicamos a nosotros mismos, imagínate el cambio en tus emociones y tu autovaloración, si podemos entender el valor del aprendizaje que viene con cada falla: aprendemos que no es la forma correcta para alcanza el objetivo.

El jugador del párrafo inicial es: ¡Michael Jordan!

¡ y todos lo querían tener en su equipo!

jueves, 12 de julio de 2007

La felicidad, ¿que es, con que se come, donde esta?

Uno de nuestros más grandes problemas en la vida es nuestro concepto de la felicidad.

Creemos que tenemos que buscarla y que en algún momento de nuestra vida la vamos a encontrar. Creemos que alguien la tiene y que tenemos que encontrar a ese alguíen que nos va a dar la felicidad, o que nos va a hacer felices. Y mientras tanto...
¡no nos damos permiso de ser felices!

La primera condición para encontrar algo, es saber que es, como es, a que se parece o que características tiene. Si no sabemos que buscamos, entonces dara lo mismo cualquier cosa que encontremos.
Por eso es importante definir que es la felicidad y trabajar en función del concepto.

Hace años solía pensar que la felicidad estaba hecha solo de momentos, que duraban en nuestra vida lo que un relampago en la oscuridad.

Fué despúes de mucho tiempo, de muchas ideas leidas y eschadas, que encuentras una respuesta interesante y una explicación bastante consistente.

Definición: "la felicidad es tu actitud ante la vida"

(Del libro "Contranalisis I", de Leonardo Stemberg)

Sencillo, ¿no?. Cambia el concepto y tu vida cambia.

Si la felicidad no es una cosa, entonces no necesitas buscarla en ningún lado. Tampoco es algo que te pueda dar una persona, o algo que puedas guardar celosamente. En realidad, nadie te puede hacer feliz, si tu no quieres ser feliz.

La felicidad no tiene que ver con lo que comes, con lo que vistes o con lo que posees. Si tu actitud es negativa y sufridora, no serás feliz aunque tengas lo que la gente dice necesitar para ser feliz: dinero, casas, coches, joyas, ninguna cosa es capaz de hacerte feliz, si tu no quieres ser feliz.

¿Entonces?

Si la felicidad es tu actitud ante la vida, tu felicidad está en ti, es parte de ti mismo y depende solamente de ti. Solo necesitas darte permiso de ser feliz, por el día de hoy.

No importa lo que haya pasado antes en tu vida, porque tu vida es hoy. Tampoco sabes lo que pasará mañana, ni siquiera puedes estar 100% seguro de que vas a estar aquí mañana.

Hoy tienes el poder de decidir y cambiar. Cambia el concepto, cambia tu actitud.

La siguiente frase es excelente:

"De haber sabido que hoy iba a sentirme mal,
¡ayer hubiera estado alegre!"

(Del libro "¡Sea Feliz Ya!", de Andrew Matthews)

Es cierto. Nunca vas a saber si al día siguiente vas a sentirte mal, nadie tiene esa capacidad. Pero lo que si puedes hacer es darte permiso de estar feliz el mayor tiempo posible. Disfruta de lo que la vida pone a tu alcance, valora lo que tienes en tu presente y sigue adelante.

Lo único que necesitas para ser feliz ¡es estar vivo!

Despertar cada mañana es razón suficiente para ser feliz.

Puedes compartir tu felicidad con la persona que tu quieras y no depender de esa persona para ser feliz. Puedes ser feliz con todas las cosas que tienes a tu alcance, pero tambien puedes ser feliz sin ellas.

Cambia tu concepto y tu vida cambia.

viernes, 29 de junio de 2007

¿Para que vinimos al mundo?



Yo creo que vinimos al mundo con dos objetivos principales:

1.- Ser felices.

Aunque mucha gente piensa que tenemos que sufrir para merecer la felicidad, yo creo que están equivocados. El mundo es maravilloso. Estar vivo es un privilegio y no sabemos cuando va a terminar. Por eso, es mejor disfrutar de todas las cosas buenas que están a nuestro alcance hoy, mañana, quien sabe.

La siguiente pregunta es ¿Qué necesitas para ser feliz?
Necesitas estar vivo y que tu cuerpo y tú mente funcionen correctamente, para realizar todas las actividades que necesitas. Lo siguiente, es entender que la felicidad es tu actitud ante la vida. Las circunstancias que nos toca vivir a todos, van cambiando, a veces son muy favorables, a veces son desfavorables. La diferencia es la actitud con que las enfrentamos. No es lo que te pasa, es lo que haces con lo que te pasa. Sonríe todo lo que puedas, desde que te levantas. Valora las cosas bonitas de la vida y disfrútalas. Si puedes hacer algo para mejorar, hazlo con entusiasmo y alegría, todo va a salir bien.

2.- Aprender.

Toda nuestra vida es un constante aprendizaje. Desde bebes hasta el día que nos toca morir, estamos aprendiendo diferentes cosas. Aquí también la actitud que tengas ante la vida, determina el valor de la experiencia. Todo lo que te toca vivir representa una lección de la que tienes que aprender algo.

Concéntrate en vivir cada día de la mejora manera posible. Tu poder esta en el presente siempre. Hoy es cuando puedes hacer cosas, tomar decisiones y cambiar tu vida.




viernes, 15 de junio de 2007

Enamorarse o no, ¡he ahí el dilema!



¿Que es enamorarse? ¿Qué ideas tenemos acerca de enamorarnos? ¿Cómo sabemos cuando estamos enamorados realmente? ¿Cómo distinguimos amor de sexualidad? ¿el amor se acaba? ¿dura tres meses? ¿Por qué nos complicamos tanto la vida con algo tan sencillo?

Es un tema bastante complicado. Empecemos por algo.

Si aceptamos la idea de Platón de que cada alma se divide en dos cuerpos y que tenemos que encontrar cada quien a esa otra mitad, ¡que historia tan terrible!; imagínate que tu alma gemela está en el otro lado del mundo; o que es gay; o que se muere antes de tiempo; o que ya está casada; o una y mil razones diferentes por las cuales no la encuentras. Dios tendría que ser muy cruel para hacer algo así. Imagínate cuantas coincidencias tendrían que suceder para que las almas gemelas se encontrarán: Coincidir en tanto espacio, tanto tiempo, tanta gente.

¿Tendría la misma edad que tu? ¿Se parecería a ti? ¿Todos tendrían una?, y si hay más mas mujeres que hombres, ¿quien se queda sin media naranja y quien no? ¡Terriblemente complicado!

Yo creo que NO hay un alma gemela esperando por ti, ni tu tienes que encontrarla. Imagínate, cada quien necesitaría una contraseña especial y ¿si no te gusta?, ¡que oso!, ¿no crees?

Despreocupate,
¡eres libre de elegir!

Otra idea que nos complica la existencia es pensar que el amor es un accidente: que te enamoras por accidente, de alguien que cruza por tu vida, no tan accidentalmente y que la hace mucho mejor o mucho peor de lo que era antes. Lo de accidente aplica porque creemos que nos enamoramos sin querer, porque si, que es algo que está fuera de tu control, donde tu voluntad no tiene nada que hacer y que no puedes evitar.

En este caso podríamos culpar a Cupido; el flechazo de cupido. Imagínate como sería cupido (Un tipo vestido con pañal, caprichoso e inmaduro, además de irresponsable, porque se la pasa tirando flechazos a lo bruto). De que otra forma explicaríamos que la gente se enamore de gente que no le conviene, o gente que no le corresponde, o gente que está a su vez, enamorada de otra gente; que la gente se diga enamorada y al rato ya no quiere saber nada de la otra persona, ¿será que las flechas no son de larga duración? ¿Se olvidará de refrendar el flechazo a tiempo? ¿Se equivocará de flechas, o de personas?

Creo que NO existe cupido y que enamorarse no es un accidente. Nos conviene decir que es algo fuera de nuestro control porque así evitamos ser responsables de estar enamorados.

La verdad es que: tu decides cuando enamorarte y de quien.

Enamorarse es una decisión personal, solo que en lugar de dejárselo a nuestro inconsciente incompetente, debemos realizarlo a nivel consciente, como lo que es realmente, un acto de voluntad.

Cuando pones tu atención en una persona y te interesas en ella, estas tomando la decisión de enfocar tus sentimientos y tus necesidades en esa persona; entonces empiezas a crear una dependencia de esa persona y crees que estas enamorada. Porque te gusta estar con ella, porque te emociona estar con ella, pensar en ella, hablar con ella; conviertes a esa persona en el centro de tu universo y haces que el objeto de tu afecto, sea el responsable de tu felicidad o infelicidad según el caso y el momento.

¿Te quieres enamorar?

Tú eliges, tú decides. Decides enamorarte y te enamoras. ¡Es algo maravilloso!

¿Y que pasa después?

Yo creo que de igual manera como decides enamorarte, también puedes decidir desenamorarte, pero a diferencia del primer proceso que puede ser instantáneo a veces, el segundo proceso es más lento, más complicado y seguramente doloroso, ya que implica renunciar a esos sentimientos y cambiarlos, renunciar a esa parte de ti mismo que estás utilizando para justificar tus actitudes, romper una dependencia, volver a estar sola, cerrar el circulo. Es algo que nos da miedo y que no queremos hacer; y es mucho más fácil justificarnos si decimos que no depende de nosotros. Así no somos responsables, no estamos equivocados.

Pero de que es posible, es posible.

De hecho lo hacemos. De una manera muy complicada, difícil y dolorosa, pero lo hacemos. Al final, el tiempo cura todas las heridas y terminamos olvidando. Lo soltamos, lo dejamos ir y podemos empezar de nuevo, pero con otra perspectiva.

Lo más difícil es aceptar la responsabilidad.