miércoles, 29 de octubre de 2008

No hay fracasos, solamente intentos


"El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia"
-Henry Ford-

El mayor fracaso que podemos tener es cuando ni siquiera nos damos la oportunidad de intentarlo. Cuando lo intentas, aunque no logres el resultado que planeaste, aprendes que no lo realizaste de la forma correcta y lo vuelves a intentar de nuevo, pero de otra forma. Otras veces, en la repetición de intentos, vas encontrando resultados que no te imaginabas y que también son buenos resultados. Algunos de los grandes descubrimientos se han logrado por casualidad, en el transcurso de un intento. En cada intento aprendes algo, si aprendes algo entonces no es un fracaso, es solamente un intento.

Date dos minutos de tiempo para observar las luces en cualquier lugar que te encuentres. Cada luminaria es la evolución de la bombilla eléctrica que inventó Tomas Alba Edison después de muchos intentos (21 de octubre de 1879). Cuando le preguntaron si había tenido 10,000 fracasos antes de lograr el éxito, él contesto que había encontrado 10,000 formas de fabricar lámparas que no funcionaban. En su mente no había fracasos, había intentos y aprendizaje.

Seguramente, cuando eras pequeño, escuchaste hablar de lo malo que era fracasar en algo sin importar lo que fuera. Sin embargo, el énfasis en el fracaso solamente logra lastimar tu autoestima, hacer crecer el miedo a fracasar, hacerte creer que no eres lo suficientemente bueno.
Por eso es importante cambiar el enfoque y cambiar el concepto. Vamos a decidir que no existen los fracasos, solamente existen los intentos.

Igual que hacen los niños pequeños cuando están aprendiendo, lo podemos intentar una y otra vez, hasta encontrar una forma correcta de hacerlo. Cada uno de nosotros lo hizo: aprendimos a gatear, a caminar, a comer correctamente, a hablar, a leer, en fin, todo lo que sabemos actualmente lo aprendimos a través de repeticiones, de practicar, de intentar. ¡Y lo logramos!

Cual puede ser la importancia de fallar en un intento, si a lo largo de nuestra vida hemos logrado tantos y tantos éxitos. Desde ahora en adelante no hay fracasos, por lo tanto nadie puede ser calificado de fracasado.

De ahora en adelante, vamos a darnos la oportunidad de intentar lo que nosotros queremos, nos daremos permiso de volver a intentar lo que dejamos inconcluso, empezar de nuevo cualquier cosa que abandonamos.

El trabajo, la dedicación, el esfuerzo, el cambio de actitud, creer en nuestra capacidad para lograrlo, son recursos y herramientas que ya tenemos.

No necesitamos que nadie nos apruebe o que nos de permiso. Si es nuestro sueño, es nuestra decisión y el resultado será también nuestro.

Hoy es el mejor momento para empezar. Sin importar lo que haya pasado antes, hoy tienes el poder de decidir como quieres que sea el resto de tu vida.

Cambia el concepto y cambiarás tu vida.


miércoles, 24 de septiembre de 2008

Cambiar es facil, lo dificil es que tu mente lo entienda.


Generalmente pensamos que cambiar es algo complicado y tortuoso. Hay personas que dicen “ya soy así y no voy a cambiar”, sin considerar que cuando eran pequeños no eran así, que llegar al estado actual les llevó mucho tiempo y muchas experiencias, tanto buenas como malas.

Es decir, tuvieron que cambiar, aunque sin darse cuenta de lo que estaba pasando.

Si cuando nace un bebe, es toda perfección y belleza, entonces algo pasó a lo largo de nuestra vida que nos hizo cambiar. No quiere decir que se haya perdido, yo creo que lo fuimos escondiendo, guardando. Que está ahí, muy dentro de nosotros mismos y lo podemos recuperar. Lo único que necesitamos saber es el como lo hacemos.

Si quieres sacar un clavo o un tornillo solamente con la mano, resulta muy difícil y puedes llegar a la conclusión de que no se puede hacer o que hacerlo es extremadamente difícil, que se tiene que dedicar mucho tiempo, esfuerzo, disciplina y que solo algunas personas especiales lo pueden lograr. Sin embargo, cuando tienes la herramienta correcta para hacer el trabajo (un martillo, unas pinzas, un desarmador), el trabajo es fácil de hacer y cualquier persona lo puede lograr.

De la misma forma, cambiar nuestra forma de pensar centrada en el sufrimiento y la negatividad, también parece difícil y complicado; pero si tenemos la herramienta correcta, entonces es facil y cualquiera lo puede hacer.

No hay un solo camino, ni nadie es dueño de la verdad absoluta. Como nosotros, hay cientos, miles de personas que están buscando el sentido de la vida, son buscadores de respuestas que van compartiendo con otros sus hallazgos. Lo más importante no es quien tiene la verdad absoluta, lo más importante es como nos pueden ayudar estas ideas, como podemos lograr estar bien y ser felices en esta vida y en el presente. Como nos pueden ayudar a encontrarnos con nosotros mismos, a descubrir lo que somos y para que estamos en este mundo. Encontrar el verdadero sentido de la vida, lo que nos permite trascender y no solo ir sobreviviendo.

Mucha gente encuentra un camino en la religión. Otros han tenido que caer y lastimarse, tocar fondo, para empezar a descubrirse a ellos mismos. Para muchas personas participar en un retiro espiritual ha sido una experiencia fuerte, una sacudida que les ayuda a despertar, a abrir los ojos y ver que pueden vivir de otra forma. Los caminos pueden ser muchos y muy diferentes entre si, el caso es encontrarlos y que nos sirvan.

En mi caso personal, el curso de contraanálisis ha sido el camino y la forma más sencilla y práctica de lograr los cambios que necesitaba. El curso de contraanálisis es la herramienta mas sencilla que conozco para lograr cambios y consta de dos partes que se complementan: la primera es un ejercicio de cinco minutos, que es el entrenamiento para tu mente; todos los cambios que logras se derivan de tu compromiso personal de hacer el ejercicio una vez cada día, pero sin fallar, todos los días durante un periodo de nueve meses; una vez que terminas este proceso, el mecanismo queda establecido en tu mente, funciona en automático y ya no tienes que hacer el ejercicio; la segunda parte es asistir a las sesiones semanales del grupo, que nos retroalimentan para reconocer los cambios y que nuestra mente acepte que si se puede cambiar. También nos sirve para aprender a hacer el ejercicio y compartir los recuerdos de los participantes, lo que nos facilita recuperar nuestros propios recuerdos. De alguna forma, todos los niños pequeños tienen experiencias parecidas. De igual manera, una vez que teminas el proceso ya no necesitas asistir a las sesiones, pero si te nace hacerlo, no hay ningún inconveniente.

No es la única herramienta, por supuesto, pero este periodo de nueve meses que dura el entrenamiento, te prepara para trabajar con mas facilidad cualquier otra opción que quieras intentar para continuar en tu proceso de crecimiento personal

La técnica es sencilla y muy práctica, porque funciona independientemente de cualquier factor que consideres. Ni el nivel social, ni el nivel de estudios, ni tu cultura, ni tus hábitos, ni tu grupo de amigos, ni tus familiares, ni las circunstancias en que te encuentras, nada influye en los resultados. Solamente depende de ti y nada más que de ti.

Un dato curioso. Cuando decides empezar el curso, de pronto surgen actividades y compromisos que parecen muy importantes, justo el día y a la hora del curso. Solo tienes que darle prioridad a tu decisión de cambiar tu vida para vivir mejor, para estar bien, para aprender a ser feliz en esta vida. Cualquier otra cosa, seguramente puede esperar a que salgas del curso o reprogramarse otro dia de la semana.

En Coatzacoalcos, el curso es los jueves a las 7:00 p.m. en las Aulas de capacitación del club Oasis, en la Colonia Iquisa. Para asistir no se requiere invitación.

lunes, 25 de agosto de 2008

El amor y el sexo, dos cosas diferentes.


El amor y el sexo son dos cosas diferentes, que no debemos confundir. El sexo es una necesidad que todos tenemos y que la naturaleza impulsa para lograr la permanencia de las especies a través de la reproducción.

Los seres humanos tenemos la gran ventaja de que podemos decidir con quien compartimos nuestra sexualidad, por lo general, esperamos compartir nuestra sexualidad con la persona adecuada, es decir, la misma persona con la que compartimos nuestro amor, sobre todo cuando decidimos formar una pareja y después una familia.

El amor, es otra cosa. El amor está en nuestro interior, necesitamos descubrirlo y hacerlo crecer. Empieza por aceptarnos a nosotros mismos tal como somos, por amarnos a nosotros mismos. Cuando logramos esto, el amor crece tanto que nos llena y no sentimos plenos. Entonces, podemos compartir nuestro amor con la persona que nosotros queremos.

Por eso es importante cambiar el orden en que hacemos las cosas para encontrar pareja:

Actualmente: primero idealizamos, creamos una imagen perfecta e irreal de lo que queremos. Luego decidimos, casi inconcientemente, enamorarnos de alguien. Luego tratamos de relacionarnos con ese alguien y que ese alguien se interese en nosotros. Luego que logramos tener una pareja y en la medida en que se va formalizando la relación, empezamos a pensar si realmente nuestra pareja es lo que nosotros queremos, si realmente queremos compartir esta parte de nuestra vida con esta persona.

Esto nos lleva a cometer muchos errores, porque una vez que decidimos enamorarnos, no vemos, no escuchamos, no entendemos, nada que sea contrario a nuestro enamoramiento, hasta que nos topamos con la realidad.

Lo que podemos cambiar, cambiando nuestros conceptos y cambiando el orden en que hacemos las cosas, sería como sigue:

Primero, decidimos que es lo que queremos de la persona con la que esperamos compartir nuestro amor y nuestra vida. Esto implica no idealizar y pensar en términos objetivos y realistas. Pensar en actitudes y aptitudes, en la convivencia, en la cooperación y en el largo plazo. Aunque esto es bastante difícil porque no lo hemos hecho antes, es más, nos han hecho creer que pensar así es de personas malas, frías y sin corazón, pero no es así.

Por ejemplo y sin ánimo de lastimar la sensibilidad de nadie: si quieres un perro que te sirva para cuidar la casa, no vas a comprar un gato, o una pareja de periquitos australianos. Si quieres un caballo de carreras, no vas a comprar un burrito o un ratón blanco. Por eso es tan importante decidir con quien quiero compartir una parte muy importante de mi vida. Si elijo un águila, no puedo esperar a que después se pase los días en el gallinero.

Una vez que tengo claro que es lo que quiero, entonces ya se que estoy buscando. No cualquier persona que se cruce en mi camino, aunque su apariencia sea atractiva, va a tener las características que estoy buscando. Cuando encuentre a una persona con las características que quiero, puedo decidir si me gusta o no.

Por supuesto que puede haber más de una persona que me guste. Los siguiente es saber si esa persona que a mi me interesa, se interesa en mi. La forma más sencilla y directa, ¡es preguntar! Si tenemos en común ese interés, ya tenemos mucho en común.

Una vez que sabemos lo que queremos, que lo encontramos, que tenemos ese interés mutuo, lo que sigue es conocer a la persona y decidir si queremos poner nuestros sentimientos en ella y compartir nuestro amor con ella. Entonces, decidimos enamorarnos y hacer crecer la relación.

Con este simple cambio, nos evitamos malos entendidos, sufrimiento innecesario, relaciones tormentosas o equivocadas, errores casi fatales y mucho tiempo perdido.

1.- Decidir que es lo que realmente quieres en la persona con la que compartirás tu vida.
2.- Estar consciente de lo que estas buscando.
3.- Encontrar lo que estas buscando y decidir si esa persona te interesa.
4.- Saber si esa persona tiene interés en ti. La forma más sencilla y directa, ¡es preguntar!
5.- Si hay interés en común, darte la oportunidad de conocer a esta persona.
6.- Decidir si realmente quieres poner
tus sentimientos en esa persona, y entonces si, ¡enamórate hasta las chanclas!

Enamorarse es una decisión personal. No depende de la casualidad, ni de las circunstancias, ni de nada externo. Es una decisión. Esto quiere decir que somos responsables de nuestros sentimientos, que podemos decidir si los ponemos en una persona (nos enamoramos) o si los retiramos de esa persona (nos desenamoramos). Los sentimientos son nuestros y nosotros decidimos.

Desenamorarse es difícil, puede ser doloroso y requiere de tiempo. Pero depende de nosotros mismos.

Yo creo que si cambiamos la forma en que establecemos relaciones de pareja, cambiando el orden en que hacemos las cosas, nos hacemos responsables de nuestras decisiones y de nuestros sentimientos, haremos mejores elecciones y nuestra experiencia sobre el amor va a ser muy diferente.


martes, 1 de julio de 2008

Para vivir y convivir, reglas básicas


Los seres humanos somos gregarios, es decir, tenemos la necesidad de pertenecer, de ser parte de algo, de convivir con otros seres humanos.

Lo que nos hace realmente humanos es el trato, la convivencia con otros seres humanos. Necesitamos comunicarnos, conocer y entender a otros, expresar nuestras ideas y mejorar nuestra percepción del mundo a través de la comunicación.

Sin embargo, una de las cosas más complicadas con la que nos encontramos a lo largo de la vida, es precisamente el hecho de convivir con otras personas.

Recordemos que muchas de las cosas que determinan nuestro comportamiento y nuestra forma de actuar son aprendidas en nuestra infancia. Sin embargo, el hábito mas arraigado se puede cambiar. Todo depende de nosotros mismos.

Hace tiempo recibí las siguientes reglas para vivir y convivir con los demás. Desconozco al autor, pero reconozco que estas reglas sencillas y prácticas, son una muy buena forma de lograr una convivencia más sana.

Las comparto con ustedes.

Si abriste, cierra
Si encendiste, apaga
Si conectaste, desconecta
Si desordenaste, ordena
Si ensuciaste, limpia
Si rompiste, arregla
Si no sabes arreglar, busca al que sepa.
Si no sabes que decir, callate
Si debes usar algo que no te pertenece, pide permiso
Si te prestaron, devuelve
Si no sabes como funciona, no toques
Si es gratis, no lo desperdicies
Si no es asunto tuyo, no te entrometas
Si no sabes hacerlo mejor, no critiques
Si no puedes ayudar, no molestes
Si prometiste, cumple
Si ofendiste, disculpate
Si no sabes, no opines
Si opinaste, haste cargo
Si algo te sirve, tratalo con cariño

Como cada persona es distinta a las demas, las interacciones entre diferentes personas también son distintas, por lo que la lista es un mero ejemplo que puede servir como guía para formular nuestras propias reglas para convivir.

Por ejemplo, si no sabes que decir, también puedes informarte, investigar, cambiar de tema o hablar del clima. No siempre es necesario guardar silencio, ni puedes hacerlo todo el tiempo.

Si no sabes como funciona, no toques. Pero puedes aprender como funciona para no dañar las cosas mientras aprendes al tanteo (o "tonteo"). Puedes empezar por leer el manual. La mejor manera de cuidar un aparato, es enseñarle a la gente como usarlo correctamente.

Si es gratis no lo desperdicies. Aún en los casos en que parece que es algo muy abundante, el desperdicio no tiene justificación. Es lo que hacemos con el agua, la luz, el teléfono, la comida y otras cosas, cuando aparentemente hay de sobra. Lo mejora es hacer conciencia y usar solamente lo que necesitas. Alguien más lo puede usar.

Espero que les sea de utilidad, ya sea que adopten la lista tal como está o elaboren su propia lista. Lo importante es que la regla sea clara y que todos la cumplamos. Cuando alguien se empieza a saltar las reglas mas sencillas, empieza la impunidad, que es un cancer social en muchos paises del mundo.

Convivir puede ser más sencillo y facil de lo que parece. La última frase de la lista es la siguiente:
Si no puedes hacer lo que quieres, trata de querer lo que haces.










jueves, 8 de mayo de 2008

El amor, siempre es verdadero


El amor empieza contigo misma. Está en tu interior y es como una cocina mágica que puede crear todo el amor que necesitas. Cuando te amas a ti misma y te llenas con ese amor, eres capaz de amar a otros, de compartir tu amor con las personas que tú eliges. Si te das cuenta la forma en que amas a tus hijos, únicamente por ser tus hijos, sin importar si se portan bien o mal, si hacen esto o lo otro, si tienen algo o les falta algo. Simplemente los amas con todo ese amor que hay en tu interior. Eso es amor.

Si logramos cambiar los conceptos que tenemos sobre el amor, cambiamos nuestra actitud, nuestra forma de actuar, nuestra forma de vivir.

Ya no es necesario buscar a alguien a quien amar. No es necesario que estés enamorada para elegir a tu pareja. No es necesario que estés buscando o esperando a alguien que te de amor. No tienes que depender de nadie para sentirte amada, importante y necesaria.

No necesitamos encontrar el amor verdadero, porque si es amor, no puede ser falso, no existe. El amor es y está en ti. Tampoco es cierto que el amor dure para siempre, que sea eterno. El amor nace de ti, de tu energía vital, de tu luz interior.

Si tenemos claro esto, podemos cambiar el orden de las cosas que hacemos para elegir pareja.

Primero no enamoramos, luego sufrimos hasta saber si le interesamos a esa persona, luego la empezamos a conocer y muchas veces resulta que no es lo que realmente queremos.

Lo primero, es tener claro con que tipo de persona quieres compartir tu vida, que es lo que realmente quieres para compartir tu amor. Una vez que sabe realmente lo que quieres, entonces te será muy sencillo encontrarlo.

Lo siguiente es conocer a esta persona y saber si también quiere lo mismo que tu. Si no lo sabes, ¡pregunta!, es la forma más sencilla de hacerlo. Esto es muy importante porque el amor es básicamente una cuestión de querer.

Entonces puedes asumir la responsabilidad de tu elección, con la certeza de que estás en lo correcto. De esta forma, los dos asumimos nuestro compromiso con la relación, de forma totalmente conciente y responsable.

Entonces, si, ¡te enamoras hasta las chanclas!, pones tus sentimientos en esa persona porque has decidido compartir tu amor con ella. Entonces es muy sencillo compartir todas las demás cosas de la vida, las responsabilidades, las tareas, las risas y hasta las lagrimas.

jueves, 10 de abril de 2008

Perdonar para sanar


"Hemos de perdonar a los que creemos que se han portado mal con nosotros, no porque se lo merezcan, sino porque sentimos tanto amor por nosotros mismos que no queremos continuar pagando por esas injusticias."

Dr. Miguel Ruiz, "Los cuatro acuerdos"

Perdonar significa liberar el rencor y dejar atras la ofensa; pero la experiencia se queda y cada experiencia nos enseña algo, nos sirve de algo. No podemos confiar en todo el mundo ciegamente, pero tampoco es necesario desconfiar parejo de todo el mundo.


Perdonar significa olvidar el rencor y el resentimiento que guardamos en nuestro interior y que no nos sirve para nada, solo nos daña a nosotros mismos; perdonar es el poder de liberar esos sentimientos y limpiar nuestra alma para dejar espacio al amor, a la amistad, a la esperanza, a los sueños y a la fe.

Si decidimos que hoy es un nuevo comienzo, dejamos atras esos lastres y emprendemos el camino ligeros de equipaje. Hacemos del camino algo tan agradable y placentero como llegar a la meta.

Las cosas, las personas y las circunstancias solo son "buenos" o "malos" en el momento en que nosotros les asignamos esa clasificación.

Algunas circunstancias pueden ser favorables, en cuyo caso, es bueno aprovecharlas y disfrutar de ellas; otras pueden ser desfavorables, en cuyo caso, nos toca hacer un esfuerzo mayor para mejorarlas o para buscar la manera de que no nos afecten.

En cuanto a la gente, no hay nadie absolutamente malo o absolutamente bueno; todos somos capaces de hacer cosas que ni nos imaginamos, porque tenemos la capacidad de hacerlas. Todo depende de nuestras decisiones, de nuestra actitud, de nuestros principios y de las cosas que realmente queremos.

Yo estoy seguro de que si cada uno de nosotros aprendemos a aceptarnos tal como somos, a querernos a nosotros mismos y valorar nuestras capacidades y nuestro potencial, estariamos tan ocupados en ser felices, en disfrutar de nuestro trabajo y de todas nuestras actividades, que no nos interesaría hacerle daño a ninguna persona.

Nuestra misión en la vida es ser felices el mayor tiempo posible, aprender más cada día y crecer en nuestro interior para ser mejores personas.

¿Te imaginas cuanto podriamos hacer si dejamos el miedo, el odio, el rencor, la envidia, la culpa, el dolor y el sufrimiento a un lado, simplemente porque no nos sirven para nada?

¡Tenemos la capacidad, podemos hacerlo!

miércoles, 5 de marzo de 2008

Ser equilibrado y tranquilo cada día


"Empieza cada día con la intención de ser equilibrado y tranquilo. Algunos días lo lograrás hasta la hora de dormir, y otros no llegarás más allá del desayuno. Si tu meta diaria es tener paz mental, cada vez estarás mejor."
Del libro: Sea Feliz Ya!

Recuerda que tu forma de crear pensamientos determina tus actitudes. Y la forma en que percibes la realidad depende mucho de tu actitud. Muchas cosas podemos lograrlas únicamente con tomar la decisión de hacerlas. No importa si logramos avanzar mucho o solo un poco, siempre es valioso lo que hagamos y es bueno poder valorarlo

La receta para lograr el equilibrio emocional y la paz interior incluye: amarte a ti mismo y aceptarte tal y como eres; perdonarte a ti mismo; perdonar a los demás para limpiar de tu alma cualquier rencor; entender que la felicidad es la actitud que tienes ante la vida; mantener tu atención y tus emociones en el presente; dar lo mejor de ti en todo lo que haces; valorar lo que tienes y disfrutar de las cosas buenas y bellas que tiene la vida para ti. Lo más importante de todo, es que para lograr estas cosas solo basta que te decidas a cambiar tus conceptos, tu forma de crear pensamientos y tu forma de tomar decisiones todos los días.