viernes, 15 de junio de 2007

Enamorarse o no, ¡he ahí el dilema!



¿Que es enamorarse? ¿Qué ideas tenemos acerca de enamorarnos? ¿Cómo sabemos cuando estamos enamorados realmente? ¿Cómo distinguimos amor de sexualidad? ¿el amor se acaba? ¿dura tres meses? ¿Por qué nos complicamos tanto la vida con algo tan sencillo?

Es un tema bastante complicado. Empecemos por algo.

Si aceptamos la idea de Platón de que cada alma se divide en dos cuerpos y que tenemos que encontrar cada quien a esa otra mitad, ¡que historia tan terrible!; imagínate que tu alma gemela está en el otro lado del mundo; o que es gay; o que se muere antes de tiempo; o que ya está casada; o una y mil razones diferentes por las cuales no la encuentras. Dios tendría que ser muy cruel para hacer algo así. Imagínate cuantas coincidencias tendrían que suceder para que las almas gemelas se encontrarán: Coincidir en tanto espacio, tanto tiempo, tanta gente.

¿Tendría la misma edad que tu? ¿Se parecería a ti? ¿Todos tendrían una?, y si hay más mas mujeres que hombres, ¿quien se queda sin media naranja y quien no? ¡Terriblemente complicado!

Yo creo que NO hay un alma gemela esperando por ti, ni tu tienes que encontrarla. Imagínate, cada quien necesitaría una contraseña especial y ¿si no te gusta?, ¡que oso!, ¿no crees?

Despreocupate,
¡eres libre de elegir!

Otra idea que nos complica la existencia es pensar que el amor es un accidente: que te enamoras por accidente, de alguien que cruza por tu vida, no tan accidentalmente y que la hace mucho mejor o mucho peor de lo que era antes. Lo de accidente aplica porque creemos que nos enamoramos sin querer, porque si, que es algo que está fuera de tu control, donde tu voluntad no tiene nada que hacer y que no puedes evitar.

En este caso podríamos culpar a Cupido; el flechazo de cupido. Imagínate como sería cupido (Un tipo vestido con pañal, caprichoso e inmaduro, además de irresponsable, porque se la pasa tirando flechazos a lo bruto). De que otra forma explicaríamos que la gente se enamore de gente que no le conviene, o gente que no le corresponde, o gente que está a su vez, enamorada de otra gente; que la gente se diga enamorada y al rato ya no quiere saber nada de la otra persona, ¿será que las flechas no son de larga duración? ¿Se olvidará de refrendar el flechazo a tiempo? ¿Se equivocará de flechas, o de personas?

Creo que NO existe cupido y que enamorarse no es un accidente. Nos conviene decir que es algo fuera de nuestro control porque así evitamos ser responsables de estar enamorados.

La verdad es que: tu decides cuando enamorarte y de quien.

Enamorarse es una decisión personal, solo que en lugar de dejárselo a nuestro inconsciente incompetente, debemos realizarlo a nivel consciente, como lo que es realmente, un acto de voluntad.

Cuando pones tu atención en una persona y te interesas en ella, estas tomando la decisión de enfocar tus sentimientos y tus necesidades en esa persona; entonces empiezas a crear una dependencia de esa persona y crees que estas enamorada. Porque te gusta estar con ella, porque te emociona estar con ella, pensar en ella, hablar con ella; conviertes a esa persona en el centro de tu universo y haces que el objeto de tu afecto, sea el responsable de tu felicidad o infelicidad según el caso y el momento.

¿Te quieres enamorar?

Tú eliges, tú decides. Decides enamorarte y te enamoras. ¡Es algo maravilloso!

¿Y que pasa después?

Yo creo que de igual manera como decides enamorarte, también puedes decidir desenamorarte, pero a diferencia del primer proceso que puede ser instantáneo a veces, el segundo proceso es más lento, más complicado y seguramente doloroso, ya que implica renunciar a esos sentimientos y cambiarlos, renunciar a esa parte de ti mismo que estás utilizando para justificar tus actitudes, romper una dependencia, volver a estar sola, cerrar el circulo. Es algo que nos da miedo y que no queremos hacer; y es mucho más fácil justificarnos si decimos que no depende de nosotros. Así no somos responsables, no estamos equivocados.

Pero de que es posible, es posible.

De hecho lo hacemos. De una manera muy complicada, difícil y dolorosa, pero lo hacemos. Al final, el tiempo cura todas las heridas y terminamos olvidando. Lo soltamos, lo dejamos ir y podemos empezar de nuevo, pero con otra perspectiva.

Lo más difícil es aceptar la responsabilidad.


1 comentario:

Rodrigo dijo...
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